El planeta está cambiando y nos estamos dando cuenta a las puertas de una catástrofe. Es cierto que se están tomando medidas que abogan por el cuidado del medio ambiente, como evitar las bolsas de plástico, usar coches eléctricos o apostar por energías renovables. Pero esto no lo es todo. Durante muchos años hemos estado abusando y tratando mal a la naturaleza, por lo que cualquier medida desesperada se queda escasa. La ONU ha lanzado un informe a través de su organización IPCC, que está dando mucho de qué hablar. Recomiendan disminuir el consumo de carne para reducir el cambio climático. ¿Qué supone esta medida? Te aconsejamos no quedarte solo con el titular, y continuar leyendo.

¿La carne es un problema?

El mundo está alarmado porque le estén «prohibiendo» consumir carne. ¿Quiere decir esto que nos tenemos que hacer vegetarianos o veganos? Evidentemente, no. Ya sucedió en 2015 algo parecido, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó de que consumir carnes rojas podían aumentar el riesgo de cáncer. La mayoría de la población se quedó con el titular, pero no leyeron que se recomendaba un uso moderado sin problemas para la salud,

Seamos realistas, a la ONU no le ha interesado mucho si es mejor para ti una dieta con más o menos carne; realmente le preocupa el proceso de agricultura, silvicultura y los usos de la tierra. Concretamente, estos servicios son los responsables del 23% de las emisiones de los gases invernadero. Es decir, se tendría que hacer una buena reestructuración industrial para que notásemos una mejoría en la Tierra.

Estarás pensando que no tiene mucho sentido dejar de comer carne, si vamos a aumentar el consumo de vegetales, y por ende la explotación agrícola. Pero en realidad no es así. Actualmente existen muchos campos dedicados al maíz, trigo y arroz para dar de comer a los millones de animales que después veremos en nuestro plato. Si reducimos el consumo animal, parte de esos vegetales pasarán a ser nuestro alimento.
Entre las medidas que propone la ONU destaca la necesidad de preservar y restaurar los bosques, ya que absorben el carbono del aire. Además, el ganado criado en pastizales de bosques despejados es particularmente intensivo en emisiones, dice el informe. Por su parte, las vacas también producen una gran cantidad de metano al digerir los alimentos, que es un potente gas de efecto invernadero.

Por otro lado, se estima que desperdiciamos entre un 25 y 30% de los alimentos que se producen, por lo que podríamos disminuir considerablemente el impacto ambiental.

¿Debemos apostar por una dieta más vegetariana?

«Sería beneficioso para el clima y la salud humana que la gente de países desarrollados consumiera menos carne«, dice Hans-Otto Pörtner, climatólogo de IPCC.

El informe corrobora que las dietas equilibradas que contienen alimentos de origen vegetal y de origen animal generados de manera sostenible «presentan grandes oportunidades para la adaptación y la mitigación, a la vez que generan importantes beneficios colaterales en términos de salud humana«. «No queremos decir a la gente qué comer«, dice Hans-Otto Pörtner, «pero sería realmente beneficioso, tanto para el clima como para la salud humana, que la gente de muchos países desarrollados consumiera menos carne, y que la política creara incentivos apropiados a tal efecto«.

Con moderación no existe ningún problema de salud, pero hay personas que consumen demasiada carne diaria. Hay varios estudios que relacionan las dietas con alto contenido en vegetales con una disminución de la diabetes, una reducción de la inflamación corporal y con una visión más sana, entre otros beneficios. También mejorará tu sistema digestivo, desapareciendo completamente las digestiones pesadas o el ardor de estómago.