¿Debes cambiar la dieta en invierno?

¿Debes cambiar la dieta en invierno?

Sofía Pacheco

Es bastante habitual dar de lado a muchos alimentos y comidas cuando llega el otoño y el invierno. Por ejemplo, los helados, el salpicón de marisco, las ensaladas de pasta, salmorejo, cremas de verduras, etc. Pero, ¿acaso hay algún artículo en la Constitución Española que nos impida continuar con esas comidas en otras estaciones del año?

Llega el invierno y con él el frío. Esto se traduce en la desaparición de los helados o postres fríos, en la disminución de ensaladas y cremas de verduras frías, en los gazpachos, etc. y llegan los platos de cuchara. Con el frío vuelven los guisos de garbanzos, las lentejas, las habas y habichuelas, las judías, los platos al horno, las bebidas calientes, las sopitas y calditos calentitos, etc.

Pero como decimos, nadie nos obliga a realizar ese cambio, es más, podemos continuar comiendo helados, ya que andar descalzo, tomar postres y bebidas frías y dormir destapados o mojarnos con la lluvia no nos resfría. Ya se demostró en un estudio científico que lo que hace que nos resfriemos y caigamos enfermos es nuestro sistema inmune. Por un momento, se debilita, se rompe esa barrera de protección y por eso nos resfriamos.

La dieta saludable, variada y equilibrada nos ayuda a equiparnos con un sistema inmune fuerte capaz de salvarnos de casi cualquier agente externo. Decimos casi, porque si nos contagiamos de salmonella, E. Coli o alguna bacteria grave, necesitaremos ayuda médica.

La dieta en invierno de debe variar

Una chica comiendo mandarinas en la nieve

Es normal que en pleno diciembre o enero tengamos más ganas de un plato calentito de lentejas que de una crema fría de espárragos, pero nuestra dieta no debería variar. Como tampoco tenemos que disminuir la hidratación de la dieta en invierno, sino que tenemos que continuar bebiendo entre 1,5 y 2 litros de agua al día.

Lo del agua es un tema aparte, puesto que cada persona tiene unas necesidades de hidratación que nunca deben excederse. No es lo mismo un deportista, que una embarazada. Como tampoco, si somos mayores o menores de edad.

También hay otro mito que dice que la dieta en invierno tiene que ser alta en calorías y el consumo de carne también debe aumentarse. No somos osos que vayamos a hibernar varios meses. Las calorías deben ser las mismas casi de forma constante, salvo que, por temas de salud, dietas de adelgazamiento, para ganar músculo o algo similar, haya que hacer variaciones en las calorías consumidas al día.

Con respecto al consumo de carne en la alimentación habitual, hay que reducir drásticamente la carne roja, ya sea verano o invierno. Este tipo de carne se ha relacionado directamente con el aumento de casos de cáncer en nuestro país, así como problemas de colesterol, hipertensión y otras graves enfermedades. Es mejor reducir el consumo de carne, o en todo caso, decantarse por carnes magras y pescado azul.

Lo único que varía en nuestra alimentación porque su edad de maduración cambia con las estaciones, son las frutas y verduras. Es por esto que las mandarinas, uvas, peras y las chirimoyas sean tan comunes en invierno, o las calabazas, acelgas, espinacas, coles, puerros, etc.

Los expertos apoyan el aumento de vitamina C, así que debemos comer naranjas, mandarinas, grosellas, arándanos, kiwis, pimientos, brócolis, pomelos, fresas, nueces, semillas de girasol, etc.

¡Sé el primero en comentar!