¿Qué pasa si bebo mucha agua en un día?

A diferencia de lo que dijo Marina Yers, una supuesta influencer, sobre que el agua no hidrataba, todos sabemos la importancia de beber agua a diario. No solo beber agua cuando se tiene sed, sino que debemos beber agua, aunque no tengamos sed. En este texto vamos a explicar por qué es tan importante beber agua y por qué no deberíamos pasarnos de las cantidades para no sufrir las consecuencias

El agua es un bien necesario y a día de hoy podemos conseguirla de muchas formas, aunque en la gran mayoría hay un precio. Sin entrar en el coste o en la problemática de las botellas de agua y el plástico de un solo uso, queremos hacer hincapié en la necesidad de beber agua todos los días.

Tanto los niños, los adolescentes, los adultos y los ancianos tenemos que beber agua, unos más cantidad que otros, pero debemos darle al organismo la hidratación que necesita para afrontar un nuevo día.

El cuerpo humano es 70% agua y aparte de en la saliva, en las lágrimas y en el sudor, esa agua se esfuma de nuestro organismo de mil formas diferentes. Es de vital importancia hidratarnos constantemente, aunque no tengamos esa sensación de sed tan característica.

La sed es una respuesta de nuestro organismo que nos dice que los niveles de agua están llegando al mínimo y que necesitamos reponer el agua que estamos soltando. Por eso, cuando hacemos deporte, debemos aumentar la hidratación.

No solo nos hidratamos bebiendo agua, también lo hacemos comiendo y bebiendo otro tipo de líquidos como tés, leches, zumos, y similares, e incluso con la comida, como pasa con las frutas y las verduras.

La mejor opción, sin lugar a dudas, es beber agua, en lugar de tomar refrescos azucarados y similares. Pero no un agua cualquiera, sino agua filtrada de calidad. Es como el agua mineral, sin gastarnos una fortuna, sin generar residuos de plástico, sin cargar con ese peso y con la comodidad de conseguirla en casa directamente de nuestro grifo. Está la opción de las jarras o botellas con filtro y también hay grifos especiales con filtros.

Una mujer quiere beber mucha agua

Cuánta agua debemos beber a diario

Cada persona tiene sus necesidades de hidratación, pero vamos a dar unas nociones básicas para saber qué cantidad de agua debe beberse por cada tramo de edad. Después explicaremos qué sucede en nuestro cuerpo si sobrepasamos esas cantidades.

Antes de saber qué pasa su bebemos mucha agua, es conveniente saber cuál es el máximo que podemos beber, según cada rango de edad.

  • Entre 0 y 6 meses: el agua se adquiere mediante la leche materna o leche de fórmula y ha de estar entorno los 100 y 190 ml de agua al día por cada kilo de peso.
  • Entre 6 meses y 1 año: en esta edad se debe beber 1 litro de agua máximo al día y puede adquirirse mediante la leche materna o leche de fórmula y los alimentos complementarios.
  • Entre 1 y 2 años: un máximo de 1,2 litros de agua al día.
  • Entre los 2 y los 3 años: 1,3 litros al día.
  • Entre 4 y 8 años de edad: 1,6 litros al día.
  • Entre 9 y 13 años: máximo 2,1 litro al día (hombres) y 1,9 litros al día (mujeres).
  • Entre 14 y la mayoría de edad: 2,5 litros por día (hombres) y 2 litros (mujeres).
  • Entre 19 y 70 años: 2,5 litros al día (hombres) y 2 litros (mujeres).
  • Embarazadas: 2,3 litros al día.
  • Mujeres lactantes: 2,7 litros al día.

Como vemos, la cantidad de agua que debemos beber varía entre edad, sexo y otras condiciones especiales. También varía si tenemos algún problema de salud como insuficiencia renal o hacemos mucho deporte.

En estos casos, o ante cualquier duda, recomendamos preguntar a un especialista. Solo ellos, y conociendo nuestro historial médico podrán indicarnos si necesitamos más o menos agua al día. Por ejemplo, si tenemos fallo renal, no es conveniente beber mucha agua ni tomar frutas y verduras ricas en agua puesto que eso supone un sobreesfuerzo para nuestros riñones.

¿Qué consecuencias tiene el exceso de hidratación?

Queda claro que beber agua es importante, pero no debemos excedernos. Ahora vamos a conocer los motivos por los que será mejor que no bebamos demasiada agua.

Si bebemos mucha agua, eso nos puede llevar a sufrir una enfermedad llamada hiponatremia (baja concentración de sodio en sangre). Sus síntomas son desorientación, náuseas, dolor de cabeza (el cerebro se inflama), fatiga e incluso la muerte. Es una enfermedad poco común, pero puede darse en casos extremos donde bebemos mucha más agua de la que el organismo gasta en un día.

Otro problema con el exceso de agua es que los riñones trabajan a marcha forzada y llega un punto en el que no son capaces de abarcar todo el líquido que les llega y los desechos del organismo se empiezan a acumular y nos van a provocar mareos, náuseas, vómitos y diarreas.

Nuestro corazón también va a sufrir varias consecuencias y es que el volumen de la sangre aumenta y se ejercer una presión excesiva en los vasos sanguíneos y en el propio corazón.

Una de las con secuencias más «conocidas» y a las que llegamos sin darnos cuenta al beber mucha agua es al comportamiento. Si bebemos mucha agua, terminamos «borrachos», es cierto, pero no porque el agua tenga alcohol, sino porque la sobrehidratación se puede convertir en un veneno para el cuerpo y se produce una intoxicación por agua.

Un hombre bebiendo agua

Cómo controlar la ingesta de agua

Si bebemos poca agua, tendremos la piel seca, nos sentiremos cansados, tendremos la orina de color amarillento oscuro, tendremos mareos, labios secos, picor de ojos, sentiremos mucha sed, iremos poco al baño, etc.

Sin embargo, en el extremo tenemos a gente que se obsesiona con beber agua y se les conoce como agualcohlóicos. Son aquellas personas que tienden a la hiperhidratación y ya conocemos muchas de sus consecuencias negativas.

Para ser capaces de controlar la ingesta de agua, recomendamos beber entre 6 y 10 vasos de agua al día. Más de 10 en un adulto medio, con una correcta alimentación, unos hábitos de vida saludables y cierta actividad física diaria, está más que bien.

Recordemos que el agua se obtiene de infinidad de alimentos y bebidas, así que no podemos controlar solo el agua que consumimos, a base de contar vasos de agua. Eso sería irreal, ya que cualquier alimento contiene cierto nivel de hidratación, sobre todo las frutas y verduras.

Es recomendable no beber solo agua, sino usar otros líquidos saludables como agua con sabores naturales como limón. fresas, naranja, coco, frambuesa, menta, etc. De este modo no perdemos minerales.

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