Uno de los puntos más incómodos de las rutinas de gimnasio será la formación de callos y rozaduras en las manos fruto del levantamiento de pesas y uso de máquinas. Lo que al inicio suele ser algo de molestia y un elemento poco vistoso, puede convertirse en una serie de heridas que dificulten tu agarre y pongan en peligro tanto tu entrenamiento como seguridad.

La solución a estas ampollas tan incómodas puede ser perfectamente el uso de unos guantes para el gimnasio, aunque unos cualquiera pueden no ser los perfectos. Por eso hoy te damos algunos consejos para no fallar con la decisión y hacer una inversión que solucione tus problemas de agarre en el gimnasio.

¿A qué se deben los callos en las manos?

En el momento de usar máquinas en el gimnasio, o de otras rutinas como la calistenia, estaremos levantando cantidades importantes de peso tomando nuestras manos como soporte. Frente a materiales como plástico o metal, la piel de la palma de la mano terminará por resentirse, pasando de una rojez mínima al inicio a que terminen apareciendo callos u ampollas.

Desde ese momento, cremas, vendajes e incluso aguantar algo de dolor serán las únicas soluciones de un problema que hemos de pensar que es complicado de solventar, pero que podemos mitigar lo mejor posible con unos guantes desde el momento en el que empiece a aparecer. No darle importancia puede desembocar en acabar perdiéndote algún entrenamiento por este asunto.

¿Para qué debo usar unos guantes?

Una vez le hemos encontrado causa a las ampollas que se forman en las manos, valorar los beneficios de los guantes será algo sencillo. Principalmente el uso de este complemento garantiza una protección frente a las máquinas y pesas. Que contacte tejido del guante en vez de tu mano evitará la herida.

Consigo, los guantes no se humedecerán tanto como nuestras propias manos, dándonos un plus de seguridad a la hora de levantar peso. A su vez, el contacto con la pesa o la máquina será a través del guante, lo que podrá evitar contacto con el sudor de otras personas que usaran la máquina antes.

Como último punto positivo, encontraremos que al tapar callos y rojeces, su recuperación será más temprana, ya que habrá menos fricción y no se harán más grandes. Todo son ventajas.

Pesas y guantes

Tipos de guantes

A la hora de adquirir unos guantes, tendrás la gran duda entre elegir unos guantes o unas guantillas. La gran diferencia estará en que la guantilla cubre solo la palma que está en contacto con la barra o la pesa, mientras el guante cubre toda la mano. Según tu necesidad y comodidad, elige una u otra. Nuestro consejo es apostar por el guante, ya que la guantilla seguirá teniendo zonas de contacto con la barra y con ello sudor entre el peso y tu mano.

En la actualidad, también se ha asentado el uso de guantes con protección en las muñecas, lo que aumenta la seguridad o la protección si tenemos la muñeca dolorida. Serán como los clásicos pero estos alcanzan la muñeca y la protegen con un cierre con velcro.

De igual forma, los guantes por norma general dejarán salir los dedos ligeramente por arriba por mera cuestión de transpiración, aproximadamente la falange y poco más. En el mercado también será posible comprar guantes de mano completa, que recojan los dedos, aunque no los recomendamos del todo ya que son tremendamente gruesos y darán demasiado calor. Por poco resquicio que sea, dejar salir los dedos alivia mucho la sudoración de las manos.

¿Y el precio?

Para el beneficio que ofrece, no es un gasto ni mucho menos hacerse con unos guantes. Desde unos cinco euros podemos encontrar unos sencillos en las típicas cadenas de tiendas de deporte, abarcando hasta unos veinte si deseas hacerte con unos con protección de muñeca o de una marca reputada.

Vista su durabilidad y evitando las ampollas, su compra es casi un obligado. Como en todo el material deportivo, pide prestados unos o hazte con los más básicos y pruebas. Nada más usar unos ya querrás tener los tuyos propios.