Muchas personas que se inician por primera vez en el mundo del running, deben empezar caminando. Si sientes que tu cuerpo no responde bien a la carrera y necesitas un periodo de adaptación, es la mejor decisión que puedes tomar. No obstante, en algún momento debe darse la transición de caminar a correr. Te contamos cuándo debería producirse y de qué manera.

La vuelta a la marcha, de caminar a correr

Cada persona tiene sus propias circunstancias con respecto a un nuevo contacto con el mundo del running. Algunos retoman la carrera después de muchos años desde su última prueba; hay quienes se han recuperado recientemente de una lesión y quieren volver a activarse; o aquellas personas que tras un periodo de sedentarismo deciden empezar a correr para mejorar su forma física y ganar en salud.

Sea cual sea tu circunstancia, si estás iniciando o retomando la carrera, tal vez te interesen los siguientes aspectos. Todo el mundo es apto para hacer ejercicio físico, salvo excepciones puntuales, independientemente de la edad o condición física. Hay muchas formas de adaptar una actividad a las circunstancias personales de cada uno. Por ello, lo primero que debes saber, es que la prisa, en este sentido, no suma.

El cuerpo necesita un periodo de adaptación cuando pretendemos iniciarnos o retomar cualquier actividad. Es lógico que, después de un periodo de inactividad, sea por el motivo que sea, tu condición física se haya visto modificada. No te vengas abajo si el primer día de trote te sientes fatigado, incapaz de mantener un buen ritmo y de recorrer grandes distancias. Es normal y, sobre todo, no es definitivo.

¿Correr o caminar?

En función del objetivo que persigas con práctica de ejercicio físico, te convendrá un tipo de entrenamiento u otro. Tanto caminar como correr, tienen sus propios beneficios para tu salud; lo que debes saber, es cuáles son tus objetivos a nivel deportivo. Es decir, tu rutina de entrenamiento, no será la misma si lo que pretendes es mejorar tu forma física, que si te quieres preparar para tu primera media maratón.

Sin embargo, sea cual sea tu objetivo, hay una clara realidad. Empezar caminando rápido, a buen ritmo y de una forma constante, es un buen comienzo para cualquiera.

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Intervalos caminar- correr

Si te sientes identificado con lo que te estamos contando, presta atención. Tras unos días de rodaje, en los que camines de forma dinámica, activando tu cuerpo, retomando la conciencia de tu respiración y probándote a ti mismo, es momento de realizar intervalos caminar- correr.

Si te gustaría lograr los 60 min de carrera, por ejemplo, márcate diferentes objetivos más bajos hasta conseguirlo. De esta manera puedes entrenar persiguiendo primero 20 minutos, 30 minutos, 45 minutos hasta llegar al tiempo que deseas, tras un aumento progresivo de la resistencia.

A lo largo de tu entrenamiento, haz intervalos cuyo tiempo de correr sea superior al de caminar. Por ejemplo, comienza con un 3 correr- 2 caminar durante 20 minutos; aumenta a 5 correr- 2 caminar durante 25 minutos; posteriormente 8 correr- 2 caminar durante 30 minutos… lo más importante es que seas capaz de percibir tus sensaciones y escuchar a tu cuerpo. Finalmente podrías terminar, aumentando progresivamente, con 10 minutos correr- 2 caminar durante 45 minutos, por ejemplo.

Todo dependerá siempre de tus sensaciones, de tu progreso y de tu nivel de satisfacción. Alternando caminatas con trotes, consigues reducir el cansancio excesivo, sobre todo cuando eres principiante. Además, reduces en gran medida el riesgo de lesionarte y los avances pueden ser verdaderamente notorios.

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Un corredor debe saber caminar

Hay muchos corredores experimentados que infravaloran el método caminar-correr. Creen que únicamente es cosa de principiantes, sin embargo se ha comprobado que tiene grandes ventajas. Y es que un corredor de larga distancia necesita saber caminar, además de disponer de fuerza y velocidad. Durante las etapas, es frecuente que los runners necesiten detenerse. Cuando se está preparado para realizar estos intervalos, se evitan las paradas de hiper fatiga, en las que parece que pueden desplomarse de un momento a otro. El cuerpo se habitúa a tener que detener la marcha y reducir el ritmo, manteniendo una buena postura corporal que favorece la respiración; aprendiendo a administrar la energía; recuperando el aire de una forma más eficiente; reduciendo el sufrimiento; y, además, disfrutando mucho más de la experiencia.

Por ello, si quieres volver a correr o iniciarte, no te sientas inferior si ves continuamente gente trotando y tú tienes que caminar. Le estás haciendo unas demandas a tu cuerpo y éste tiene que verse recompensado, escuchado y cuidado. De esta manera, te aseguramos que lograrás cumplir tus objetivos, ya sea en tiempo o en distancia.

No tires la toalla si de verdad de gusta y te has propuesto lograrlo, aunque te cueste al principio. Muchas personas abandonan, creyendo que no son válidas, cuando en realidad el tipo de entrenamiento o la manera de ejecutarlo, es lo que no está funcionando.