El Saludo a la Luna se basa en una serie de ejercicios en un orden determinado con el fin de relajarse. Sirve para situaciones de un estrés más elevado o para realizarlo antes de irnos a dormir. Se trata de una manera de lograr la calma interior para enfrentar cualquier cosa que nos propongamos.

Como ocurre con el Saludo al Sol, el Saludo a la Luna se lleva a cabo uniendo de forma muy fluida una serie de movimientos. De este modo la primera postura acaba siendo la última, de manera que se pueda hilar de una forma muy orgánica.

Para hacer el Saludo a la Luna, es necesario aprender a llevar la respiración. En la práctica del yoga en general, prestar atención a la respiración es imprescindible para que ésta cumpla su función. Así como el Saludo al Sol nos dota de fuerza y energía para enfrentar el día, por ello se recomienda hacerlo a primera hora; en el caso de la Luna se pretende conectar con el subconsciente a través del movimiento, la tranquilidad y la respiración.

Beneficios del Saludo a la Luna

  • Libera tensiones y calma los estados de estrés
  • Aporta tranquilidad y relajación a nuestro cuerpo y mente
  • Una vez aprendida la sucesión de movimientos, ayuda a vaciar la mente y liberarla de pensamientos negativos
  • Aporta estabilidad física, ya que involucra todo el cuerpo, y mental
  • Aporta flexibilidad y tonificación
  • Trabaja la coordinación
  • Induce a un sueño reparador ya que relaja y ayuda en el descanso
  • Ideal para hacerlo previamente a la meditación
  • Libera de sentimientos y emociones negativas

Debes saber que hay muchas variantes del Saludo a la Luna, por lo que, si te pones a buscar, aparecerán varias. Sea cual sea la que sientas más acorde a ti, seguro que te aporta todo lo beneficios que te hemos nombrado.

Te dejamos por aquí un vídeo de Yoga Kula que lo muestra de una forma muy clara.

Si estás pasando por un momento de estrés, insomnio o nervios, empieza a practicar el Saludo a la Luna y déjate impregnar por la cantidad de beneficios que tiene sobre tu cuerpo y tu mente. No te preocupes si al principio te notas tenso o con dificultad para recordar y seguir los pasos. Es cuestión de práctica y tiempo. Cuando lo domines, empezarás a sentir cómo te sale la secuencia sola, sin tener que pensar en ello demasiado. En este punto, es en el que de verdad podrás dejar a tu mente consciente descansar y permitir que el movimiento fluya solo.