Con la llegada del clima frío no significa que estés condenado a hacer ejercicio en espacios interiores hasta la primavera. Ya sea que realices running, montes en bicicleta o camines, hay muchas maneras de mantenerse activo al aire libre en los meses más fríos, aunque pueden afectar a tu piel.

En invierno es normal tener un clima frío y seco, por lo que si haces ejercicio al aire libre, las temperaturas frías combinadas con el viento pueden despojar a la piel de aceites esenciales, provocando sequedad, irritación y deterioro de la barrera cutánea. Si tienes pensado sudar fuera de esta época del año, ten en cuenta los siguientes consejos para salvar a tu piel de los elementos más duros.

Usa protector solar

El protector solar sigue siendo imprescindible para los entrenamientos al aire libre, incluso bajo los sombríos cielos de invierno.

Muchas personas piensan que las quemaduras solares no son un problema durante los meses de invierno. Sin embargo, es muy importante usar SPF 15 o superior en toda la piel expuesta cada vez que hagas ejercicio al aire libre. Incluso en días nublados o fríos, la piel aún corre el riesgo de sufrir daños por la luz ultravioleta. Como mínimo, aplica protector solar en la cara unos 30 minutos antes de salir.

Todo lo que deberías saber sobre el protector solar

Protege toda la piel expuesta

Después de aplicar una capa base de protector solar, agrega una capa de crema hidratante para ayudar a proteger tu piel del clima frío y ventoso, que puede causar quemaduras por el viento y resecar la piel.

Piensa en la crema hidratante como un guante para la piel, proporcionando un sello protector sobre ella y protegiéndola del medio ambiente. Hazte con humectantes que contengan vaselina. Como tus labios pueden ser particularmente susceptibles a los efectos irritantes del clima frío, asegúrate de aplicar también bálsamo labial.

Usa ropa de entrenamiento a prueba de viento y que absorba la humedad

Si vas a sudar en un clima particularmente frío o con mucho viento, asegúrate de que tu capa más externa, especialmente tus guantes o mitones, sean a prueba de viento. Además, dado que aún sudas cuando haces ejercicio con frío (es posible que no lo notes tanto como en verano), opta por capas internas hechas con telas que absorban la humedad. El sudor que se acumula en la piel puede provocar irritación o incluso brotes de acné.

Límpiate rápidamente

La idea de desnudarse inmediatamente después de un entrenamiento al aire libre en invierno probablemente no sea muy atractiva, especialmente cuando prefieres simplemente disfrutar del calor de estar nuevamente dentro. Pero es una jugada inteligente.

Asegúrate de quitarte la ropa sudada o mojada y dúchate lo antes posible para eliminar el sudor, la suciedad y el aceite de la piel. De lo contrario, solo aumentas la probabilidad de irritación (y retrasas la oportunidad de hidratarte).

Date una ducha fresca

Otra tentación tan real que tienes que evitar después de hacer ejercicio: una ducha larga y caliente. Aunque lo sientas como un paraíso, acabará dañando tu piel ya estresada.

La temperatura del agua debe estar alrededor de lo que imaginas que sería una piscina climatizada durante el verano, que generalmente es de alrededor de 30ºC. Sí, esa temperatura se sentirá un poco fresca, pero es lo mejor: cuanto más caliente es el agua, más elimina la humedad de la piel.

A esa temperatura, también es menos probable que te quedes demasiado tiempo. Los expertos recomiendan no durar más de 10 minutos en la ducha.

Cuidado con la exfoliación

Si tu piel está seca o visiblemente escamosa, lo que realmente necesitas es hidratación. Según la Academia Estadounidense de Dermatología, el uso de cepillos exfoliantes o exfoliantes corporales en una ducha después de un entrenamiento en clima frío puede irritar la piel ya sensible.

Si aún nota escamas al día siguiente, puede frotar; pero abstente de hacerlo inmediatamente después.

Hidratar, hidratar, hidratar

Para reemplazar la hidratación que tu piel perdió durante el entrenamiento o en la ducha, y restablecer una base sólida de humedad, se recomienda aplicar crema hidratante dentro de los cinco minutos después de salir de la ducha. Embadurna tus manos y zonas escamadas antes de ir a dormir.

Bebe mucha agua

La deshidratación afecta todo el cuerpo, incluida la piel. El problema es que es posible que no te des cuenta de cuánto sudas durante los entrenamientos de invierno al aire libre, ni sientas tanta sed como lo haces durante los calurosos meses de verano; lo que nos lleva a subhidratarnos accidentalmente.

Asegúrate de beber suficiente agua controlando el color de la orina. ¿Cómo sabrás que estás hidratado? Busca un color amarillo pálido.

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