Aunque seamos muy responsables y cumplamos siempre con nuestras rutinas deportivas, hay ocasiones en las que el estado de ánimo no nos acompaña. De este modo, si un día estamos más activos y alegres, nos apetecerá más un tipo de práctica. Si, por el contrario, nos sentimos más cansados o tristones, tenderemos a otra clase de actividades.

Aunque a todos nos gustaría estar siempre rebosantes de felicidad y energía, debemos aceptar que hay días en que nuestras emociones van por otro lado. Y es que en la vida es tan importante experimentar los estados de alegría, como los de tristeza. Ambos, en su justa medida, son naturales y necesarios. Recuerda que en los momentos de bajón, podemos deducir muchas conclusiones sobre nosotros y nuestras necesidades.

Por este motivo, en ocasiones, nos veremos obligados a adaptar nuestra rutina deportiva en función de nuestro estado anímico. Y es que, somos afortunados por disponer de tantas disciplinas diferentes a las que poder recurrir, según las necesidades de cada momento. En la actualidad la gran mayoría de gimnasios ofrecen diversas opciones para que puedas elegir libremente la que más te conviene.

Qué deporte practicar en función de tu estado de ánimo

En los días más enérgicos

Cualquier actividad que requiera de tu esfuerzo será ideal para darlo todo en el gimnasio. Prueba con ciclo indoor, Crossfit, Body Combat o entrenamientos de HIIT. Dale duro a las pesas o sal a la calle a correr y realiza entrenamientos en escaleras. ¡Aprovecha tu energía para sacar lo mejor de ti!

En los días medios

Aquellos en los que sientes la necesidad de entrenar, pero notas tu cuerpo algo cansado. No es necesario que te fuerces si tu cuerpo no responde, pero tampoco que te quedes en casa. Realiza actividades como zumba, ballet Fit, Pilates, corre en cinta o pedalea a tu ritmo en la bicicleta. Sal a trotar suavemente, haz una sesión en casa de abdominales y sentadillas o crea tu propio circuito personalizado. ¡Sé creativo y dale a tu cuerpo lo que necesita!

En los días de bajón

Es probable que, si te sientes triste o desganado, no te apetezca hacer grandes esfuerzos. Sin embargo, te aseguramos que después de cumplir con tu ejercicio físico te encontrarás más animado y satisfecho. Por ello, aunque no es necesario darlo todo e ignorar las necesidades de tu cuerpo, puedes realizar las siguientes actividades. Prueba con el Yoga, Pilates o Tai Chi. Aprovecha para dedicarle tiempo a esas disciplinas que, aún trabajando la musculatura, te permiten una mayor introspección. Tal vez encuentres ese alivio que necesitas de forma instantánea. Otra opción es salir a dar un paseo por la naturaleza. Recuerda la gran cantidad de beneficios, a nivel físico y mental, que aporta un buen paseo al aire libre.

Lo importante de todo esto es que aceptes cada emoción como una parte natural de tu interior que debe manifestarse; que escuches a tu cuerpo y que lo atiendas; y que aprendas que reducir la intensidad de tu actividad, a veces suma.