Tener una vida activa y compaginarla con un trabajo sedentario de oficina es bastante complicado. Hay quienes trabajan desde casa, pero se enfrentan una la pérdida de actividad (no andan hasta el trabajo, no cogen el transporte público…). Por suerte, trabajar en casa tiene muchos más beneficios además de poder estar en pijama; así que te vamos a enseñar a sacar el mayor partido y el vínculo con los hábitos saludables.

Soy consciente de lo tentador que es trabajar desde la cama o el sofá, pero la creación de un espacio y una rutina te hará mejorar tu rendimiento. La libertad de horario, en algunos casos, también puede hacer que te “esclavices” a tus obligaciones y no aprendas a tener tiempo libre. Toma nota de estos consejos.

Realiza descansos y estírate

Trabajar en casa te permite tener la libertad de hacer descansos cuando quieras, a diferencia de una oficina en la que no puedes estar levantándote continuamente. Aunque también suele ser un problema el que no sepas cuándo hacer descansos. En un lugar de trabajo regulado se establecen tiempos de descanso, ¿pero quién te manda en tu casa? Es importante que tengas establecidos tus descansos para rendir mejor y poder concentrarte.

Además, la suerte de estar en casa es que puedes estirarte para evitar lesiones al adoptar malas posturas. Aunque, en contra posición, también nos arriesgamos a adoptar malas posturas porque nadie nos ve. Aprovecha tus descansos para estirar todo tu cuerpo y mantenerlo activo.

Trabaja en otros lugares

La comodidad de trabajar en casa también puede hacer que nos distraigamos más de la cuenta. Por suerte, la ventaja de trabajar en cualquier parte es que te puedes llevar tu portátil a una biblioteca o cafetería y cambiar tu sede de trabajo.
Así, al haber “perdido” el camino andando hacia el trabajo, ahora lo puedes hacer yendo a otro lugar de coworking.

Rodéate de mobiliario y tecnología adecuados

Tener un lugar de trabajo en tu casa es fundamental, aunque también es necesario contar con un adecuado material. Por ejemplo, apuesta por sillas ergonómicas que te ayuden a mantener una buena postura y estés cómodo. Otra genial opción (y que yo también la uso) es sentarte sobre un Fitball. En este caso, te recomiendo que aprendas antes a adoptar la postura correcta, porque también puedes tender a llevar tu tronco hacia delante.

Asimismo, una pulsera de actividad te podrá motivar para ver cómo de activo eres durante el día. Incluso, puedes usar las notificaciones de actividad para realizar descansos y hacer algún estiramiento o ejercicio.

Entrena con tu mobiliario

Tampoco consiste en que dejes de relacionarte con la sociedad y lo hagas todo en casa, pero es cierto que puedes realizar algunos ejercicios para activar la circulación. ¿Qué te parecen unas sentadillas o unas series de plancha? En cualquier oficina te mirarían con cara de locos, pero en tu propia casa no hay nadie que te juzgue.