Si eres una persona deportista, notarás cómo aumenta tu frecuencia cardíaca regularmente. Es interesante que conozcas tu frecuencia cardíaca en reposo, tu frecuencia cardíaca máxima y las zonas de frecuencia cardíaca en formación. Pero existe una métrica relacionada directamente con el corazón y que muchos de nosotros no tenemos en cuenta: la presión arterial.

Tener la presión arterial alta es un problema cardiovascular común entre los deportistas; aunque también se da tanto en personas activas como sedentarias. Realmente no presenta ningún síntoma destacable, por lo que puedes tenerla durante años y no tener ni idea hasta que sufras un ataque cardíaco o un derrame cerebral. Muchos médicos llaman a la presión arterial alta, “el asesino silencioso”.

En el caso de que seas una persona activa, es menos probable que te desplaces hacia la zona de peligro, pero no te hace inmune. El ejercicio físico suele conducir a una presión arterial más baja. Las personas activas tienen un riesgo del 50% menos de desarrollar hipertensión que las personas inactivas, pero aun así hay quienes también lo desarrollan.

¿Qué es la presión arterial alta?

La presión arterial es la fuerza con la que tu sangre empuja contra las paredes de los vasos sanguíneos a medida que tu corazón late. Se mide en milímetros de mercurio y se representa con dos números. El número superior, la presión sistólica, representa la cantidad de presión que hay en los vasos sanguíneos cuando late el corazón. El número inferior es la presión diastólica, y representa la cantidad de presión que hay en tus vasos cuando el corazón descansa entre latidos.

Una presión arterial normal se encuentra por debajo de 120/80 mmHg, y se considera que es elevada cuando la presión sistólica está entre 120 y 129 y la presión diastólica es menor que 80. Se considera hipertensión en 140/90 o más, aunque en 2017 bajaron ese límite para establecer 130/80 como hipertensión en etapa 1 y 140/90 como hipertensión en etapa 2.

Si eres consciente de que tienes la presión arterial alta, te merecerá la pena comprar un monitor de presión arterial portátil para usarlo en casa. Son bastante fáciles de usar, tan solo tienes que envolverlo en tu brazo y pulsar un botón. Sino, también puedes acudir a una farmacia.

¿Cómo influye el ejercicio físico?

Tener un corazón fuerte y unas arterias sanas te ayudarán a mantener la presión arterial normal. Y el ejercicio físico ayuda mucho en este sentido. El entrenamiento aeróbico, como montar en bicicleta o correr, puede reducir tu presión arterial en hasta 10 mmHg. Casi tanto como algunos medicamentos. Por otra parte, el entrenamiento de fuerza también puede ayudar a reducirla entre 3 y 6 mmHg.

En un estudio publicado en la revista Blood Pressure, los científicos encontraron que los adultos sedentarios redujeron su presión arterial en una media de 3’9% sistólica y 4’5% diastólica cuando empezaron a realizar una rutina de entrenamiento cardiovascular regular.
Los expertos en la salud del corazón recomiendan hacer entre tres y cuatro sesiones de unos 40 minutos a una intensidad moderada. Una clase de spinning, un paseo en bicicleta por la mañana o una carrera podrían ser unos buenos ejemplos.

¿Qué puedes hacer cuando el ejercicio físico no es suficiente?

Lo habrás escuchado un millón de veces: no puedes tener una mala alimentación. Tomar demasiado alcohol puede aumentar tu presión arterial, al igual que abusar de la sal si eres sensible al sodio.

Una investigación demostró que llevar una dieta mediterránea rica en frutas y verduras, aceite de oliva, nueces, pescado y cereales integrales y baja en alimentos procesados y carnes rojas puede ser bastante útil para disminuir la presión arterial diastólica.
Aun así, posiblemente tu genética tampoco ayude demasiado en este sentido, por lo que acudir al médico será de gran ayuda para que te asesore con medicamentos.
Es cierto que algunos medicamentos pueden dificultar el ejercicio o influir en tu entrenamiento, así que coméntaselo a tu médico para encontrar el medicamento correcto y la mejor dosis se adapte a ti.

En definitiva, el ejercicio físico puede disminuir la presión arterial tanto como algunos medicamentos. Aun así, si tienes antecedentes de problemas cardíacos, presión arterial alta u otros problemas de corazón, háblalo con tu médico para encontrar una solución que se adapte a tus necesidades. En caso de no tener ningún tipo de problema, practicas deporte de tres a cinco veces a la semana, mantendrá tu presión arterial en un nivel saludable.