La sociedad aún tiene que entender por qué es tan importante alimentarnos correctamente. Mediante una dieta saludable, nuestro cuerpo es capaz de absorber todos los nutrientes necesarios para lograr un buen funcionamiento. Está demostrado que una buena alimentación, unida a la actividad física, nos brinda de una correcta salud. Cualquier tipo de enfermedad puede disminuirse, eliminar o prevenir mediante la alimentación.

Son muchos los estudios que confirman que enfermedades cardiovasculares (obesidad, diabetes, colesterol alto…) tienen un gran vínculo con los malos hábitos alimenticios.
Ya no es solamente la cantidad de alimento que consumimos, sino su calidad. En muchas ocasiones se le echa en cara al metabolismo problemas que generamos nosotros por no tener una dieta saludable.
Por desgracia, actualmente es más fácil y barato comer mal que hacerlo bien. Vemos ofertas en restaurantes de comida rápida, pero en las frutas y verduras se eleva el precio.

Hoy te contamos qué es una dieta saludable y qué beneficios nos aporta en la salud.

¿Qué es una dieta saludable?

Ni existen alimentos malos, ni súper alimentos. El problema radica en nuestra forma de alimentarnos y de realizar dietas poco saludables. Una alimentación sana y equilibrada sucede cuando comemos en cantidades adecuadas, de buena calidad y mantenido en el tiempo. Es un error pensar en hacer un régimen con una duración determinada y luego volver a los hábitos que teníamos antes. ¿Perderemos peso? Sí, pero lo volveremos a coger en cuanto eliminemos la comida saludable y los buenos hábitos.

La idea de realizar una dieta saludable es mantenerla toda la vida y evitar enfermedades a largo plazo. Debes tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Comer una proporción adecuada de cada grupo nutricional (proteínas, hidratos de carbono, grasas saludables y micronutrientes).
  • No eliminar ningún grupo nutricional, ni consumir en exceso uno en concreto. En el equilibrio está la clave.
  • Introducir alimentos muy variados de todos los grupos: cereales integrales, frutas, verduras, hortalizas, aceites, lácteos, carnes, pescados, huevos, frutos secos, etc. Mezclando correctamente los alimentos, podremos conseguir los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo.
  • Consumir con moderación las cantidades para asegurarnos tener un peso correcto y evitar cualquier enfermedad cardiovascular.

Siguiendo estos consejos te habrás dado cuenta de que la dieta mediterránea es una dieta saludable. Se basa sobre todo en el consumo de alimentos de origen vegetal, e ingiriendo con moderación aquellos de origen animal. Debe existir la ingesta de cereales integrales, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, aceites saludables (de oliva virgen extra), pescado y reducir el consumo de carnes.

¿Cómo seguir correctamente una dieta saludable?

Una correcta alimentación, equilibrada y variada, acompañada de unos hábitos de vida saludables, es la receta ideal para conseguir un buen estado de salud. Es importante señalar que una dieta correcta puede ser diferente según las épocas de la vida (infancia, juventud, edad adulta) o en determinadas circunstancias (embarazo, etc.). Es importante consultar a nuestro médico ante cualquier duda.

A continuación indicamos unos consejos básicos que ayudarán a conseguir una alimentación realmente saludable, mejorando así su salud. Son consejos aplicables a un adulto sano.

  • Apuesta por comer frutas, frutos secos, verduras y hortalizas. Sigue las recomendaciones nutricionales de la dieta mediterránea e intenta consumir cinco piezas o raciones cada día. Cambia tus meriendas y desayunos introduciendo este tipo de alimentos.
  • Come cereales, pan y pastas integrales.
  • Reduce la ingesta de sodio, productos ultraprocesados, salsas, refrescos, snacks y demás alimentos repletos de azúcares y químicos.
  • Buscar variedad. No te centres en comprar siempre las mismas verduras, frutas o legumbres. Varía cada semana e introduce alimentos que nunca antes hayas probado. Aprende a disfrutar de la comida y elimina productos ultraprocesados.
  • Establecer un horario de comidas y seguirlo diariamente. Debemos acostumbrar al cuerpo a regirse en unos horarios para controlar mejor el peso y las cantidades de comida.
  • Comer cantidades correspondiente al gasto calórico y nivel de actividad de cada día. El día que realizas un entrenamiento intenso no podrás comer de la misma manera que el día que te quedas descansando en el sofá.
  • Ser activos y realizar ejercicio físico. Lograremos controlar mejor el apetito y evitaremos padecer sobrepeso o alguna enfermedad cardiovascular.
  • Mantener una buena hidratación bebiendo agua e infusiones durante el día.
  • No fumes.