Tener unos huesos fuertes es una preocupación que nace cuando nos adentramos en la tercera edad o tenemos hijos en edad de crecimiento. En realidad, la salud de nuestros huesos es igual de importante que cuidar de nuestra musculatura, aunque solo lo apreciamos cuando sufrimos algún problema.

Es habitual que practicando deporte suframos algún accidente, y que por mala suerte tengamos alguna factura de hueso. Una vez que nos atiende el médico, es importante que cuidemos la alimentación para regenerar la densidad ósea y la fuerza de nuestro hueso. De hecho, la alimentación es un factor muy importante que influye directamente en la velocidad de curación.

Te contamos qué tipo de alimentos no pueden faltar cuando sufres una fractura.

Dieta equilibrada

El tipo de alimentación que lleves durante toda la recuperación, determinará la velocidad de la misma e influirá directamente en el metabolismo. Así que si quieres curarte pronto, deberás tener una dieta equilibrada y variada, con gran presencia de proteínas y micronutrientes.

Alimentos ricos en calcio

Siempre hemos escuchado que para tener unos huesos fuertes, es necesario que tengamos una buena fuente de calcio en nuestra alimentación. Los primeros alimentos que se nos vienen a la mente suele ser los lácteos (leche, yogures), pero el pescado, los frutos secos o las legumbres tienen incluso un mayor aporte de calcio.

Buen aporte de proteínas

Pensar que la ingesta de proteínas están solo beneficiosa para la creación de masa muscular, es un auténtico error. Nuestro cuerpo necesita una buena cantidad de proteína, bien sea de origen animal o vegetal, como el huevo, cares magras, pescados azules, tofu o soja.
Es que no quiere decir que tengas que abusar de su consumo. El exceso de proteínas en tu alimentación puede inhibir la absorción de calcio.

Vegetales de hojas verdes

Tanto las frutas como las verduras de hojas verdes son ricas en antioxidantes, por lo que ayudan al cuerpo a luchar contra los radicales libres en impiden la curación de los huesos.
Por ejemplo, el brócoli es una buena fuente de vitamina C y K. La vitamina K es fundamental para adherir el calcio en los huesos y vigilar su preservación.

Vitamina C

Al igual que ocurre con los lácteos, al pensar en vitamina C siempre nos acordamos de las naranjas. La vitamina C es un antioxidante que influye directamente en la sintetización del colágeno y la curación. Además, funciona como anti-inflamatorio y reducirá el dolor.