Aunque ya estamos despidiendo al invierno, los cambios de temperatura comienzan a pasar factura en los resfriados y gripes. La mayoría de nosotros tomamos medidas de precaución (y de sentido común), como lavarnos las manos y evitar estar en contacto con personas infectadas. Aun así, es difícil que con la exposición al frío y los virus de la gripe logremos evadir al 100% caer enfermos.

La automedicación nunca es una buena opción, por lo que algunas personas recurren a remedios naturales para prevenir o reducir la duración del resfriado. Los virus están en todos sitios (trabajo, colegio, transporte público), así que es difícil evitar el contagio. Incluso cualquier familiar podría contagiarte.

La época de resfriados y gripe va desde diciembre hasta mayo. Si contraes alguno de los dos, no es necesario recurrir a medicamentos de venta libre para evitar la congestión nasal, dolor de garganta, tos o fiebre. A continuación te desvelamos todo lo que necesitas saber de ambas enfermedades.

¿Cómo sabemos si es un resfriado o una gripe?

Hay estadísticas mundiales que estiman que cada persona adulta puede llegar a tener 2 o 3 resfriados al año, mientras que en los niños el número se incrementa hasta los 6 resfriados. Es cierto que ambas enfermedades son similares y bastante desagradables, pero existen algunas diferencias entre el resfriado y la gripe.

El resfriado es una infección viral aguda que se autolimita en el tracto respiratorio superior. Puede ser causado por más de 200 virus diferentes, siendo el coronavirus y rinovirus los culpables más frecuentes. Al haber una gran cantidad de virus, el cuerpo tiene dificultades para crear resistencia a los mismos. De hecho, aún no existe una “cura” para el resfriado común. Este se propaga a través del contacto manual con una persona infectada, cuando tocamos un objeto contaminado por manipulación o por partículas de estornudo o tos.

En cambio, la gripe es una infección viral respiratoria contagiosa que causa una enfermedad de leve a grave. Existen cuatro tipos de virus de la gripe: A, B, C y D. Los humanos nos vemos afectados principalmente por los virus de la gripe A y B; que son responsables de las epidemias de la gripe cada invierno. El tipo C causa una enfermedad respiratoria muy leve y el tipo D infecta al ganado, por lo que estos dos casi que no nos deberían preocupar.
Como también ocurre con los resfriados, la gripe se transmite por partículas de aire contaminas con el virus cuando las personas hablan, tosen o estornudan. Es menos probable que alguien se infecte por tocar una superficie que contenga el virus.

¿Sirven para algo las vacunas?

La vacuna contra la gripe está disponible en los ambulatorios y farmacias, aunque tan solo un sector de la población está recomendado en ponérsela (de manera gratuita). Lo llamativo es que recientes investigaciones indican que parece que no es tan efectiva como creemos. Quizá, la vacuna pueda tener consecuencias adversas que desconocemos.

Una vacuna contra la gripe, que realmente funcione en una temporada, puede aumentar el riesgo de desarrollar la gripe a posteriori. Esto se debe a un  proceso llamado “mejora dependiente de anticuerpos”, y se produce cuando los complejos de virus-anticuerpos se adaptan en las células, normalmente después de que una persona se vacune. Además, vacunarnos contra la gripe también puede reducir la efectividad de las vacunas posteriores y aumentar la posibilidad de que infectes a otros.

La eficacia de la vacuna sigue estando en pleno debate. La ciencia ha observado solo un efecto modesto de la vacuna contra la reducción de los síntomas de la gripe en niños, adultos y ancianos.

Aunque para mucho de nosotros la gripe sea un problema temporal, hay ciertos sectores de la población que se exponen a un alto riesgo de salud. Algunos de ellos son: los trabajadores de la salud que tienen contacto directo con pacientes, los asmáticos, las personas con un sistema inmunológico comprometido y las personas de avanzada edad.

¿Qué suceden con los medicamentos para la gripe y el resfriado?

¿Somos dependientes de los medicamentos cuando notamos algunos síntomas? Me atrevería a decir que sí. En cuanto tenemos los primeros signos de resfriado o gripe, tendemos a ir a la farmacia a por unos descongestivos, antiinflamarios o antihistamínicos. Sin embargo, la ciencia asegura que estos medicamentos no hacen nada para acortar la duración de la enfermedad o prevenir su aparición. Simplemente suprimen los síntomas.

¿Sirven para algo los antibióticos?

Aún existen médicos que prescriben antibióticos a personas que tienen gripe o resfriado. Se ha demostrado que los antibióticos previenen o matan las infecciones bacterianas, por lo que son inútiles en infecciones víricas. Casi un 25% de los antibióticos que se prescriben lo hacen de manera inadecuada; y un 35% se dan a pacientes (a menudo niños) con infecciones respiratorias superiores, sinusitis y dolor de cabeza. Los dolores de garganta tienen, en mayor medida, un origen viral y no son causadas por bacterias.

Si nos prescriben antibióticos de manera indiscriminada, podemos crear resistencia a los mismos y generar un problema social. Para evitar que esto suceda, tan solo tenemos que reducir significativamente su uso, sobre todo cuando lo tomamos en casos en los que no los necesitamos, como resfriados y gripe.