Todos somos conscientes de cuándo tenemos fiebre, aunque siempre requerimos que otra persona nos tome la temperatura con su mano para asegurarnos. No es muy difícil darte cuenta de que el estado febril se apodera de tu cuerpo, pero es posible que no sepas a partir de qué décimas podemos considerar que deberías quedarte en casa. ¿A quién no le ha pasado eso de ponerse el termómetro y ver 37ºC? ¿Cómo puede ser posible si sientes que estás ardiendo?

¿Cuándo tienes fiebre?

La temperatura corporal normal es de 36ºC; estando 36’5ºC dentro de lo común y 37’5ºC en lo anormal. A pesar de que muchos dirán que no tienes fiebre, otros defenderán que sí asegurando de que puedes ser una persona de baja temperatura corporal. De hecho, el dogma niega que sea fiebre, según el valor establecido a mediados del siglo XIX por el médico Carl Reinhold August Wunderlich.

Los 36ºC sirven igual para niños que para adultos, aunque tampoco hay que exagerar, ya que dependiendo de algunas variables, también pueden ser normales los grados en el rango de 35º y 37’5º. Esta variación de la temperatura normal depende de cada persona, de lo que esté haciendo o del momento del día. Lo normal es que a primera hora de la mañana tengamos una temperatura más baja, y a las seis de la tarde el pico más alto.
La oscilación viene dada por el ritmo circadiano y por otros factores, como las condiciones climáticas (cuanto más calor, más décimas) o en la segunda etapa del ciclo menstrual de las mujeres, donde la temperatura corporal sube.

Cuando alcanzamos 38 ºC es fiebre (para cualquier edad). Desde los 37º a los 37’5ºC se considera que tenemos décimas (febrícula), y nos pone en alerta de que algo no va bien en nuestro cuerpo. Aun así, los médicos hablan de estado febril a los 38ºC, y de fiebre alta a partir de los 40ºC. 

¿Varía la temperatura dependiendo de dónde la midamos?

Nuestras madres nos ponían en termómetro en la axila, en la ingle o en la boca, pero nunca sabíamos si la temperatura es la misma en todo el cuerpo. Lo cierto es que varía, lógicamente. Si lo colocamos en la boca o en el recto, será entre 0’3 y 0’6 grados más alta que si la medimos en el oído, frente o axila. Esto se debe a que la boca y el recto son cavidades con una elevada circulación de sangre, que es la que transporta el calor. Para conocer realmente los resultados precisos se recomienda medir la temperatura siempre en el mismo lugar (oído, frente, axila, recto o boca), ya que de otro modo pueden variar los datos.

Pero, cuando decíamos antes que los 38ºC son fiebre, nos referíamos a la temperatura rectal. En el caso de la axila, 37’5ºC también se considera calentura.

Factores que debes tener en cuenta

No debería hacer falta comentarlo, pero es evidente que no se recomienda tomar la temperatura después de una ducha o después de hacer ejercicio físico, que es cuando tu cuerpo tendrá una temperatura elevada. Tienes que esperar al menos 20 minutos.

También hay una gran disputa sobre el tipo de termómetros a usar. Cuando pequeños, todos recordamos el típico de mercurio, creado por Wunderlich, y prohibido por la Unión Europea desde 2007 (a pesar de que eran bastante útiles). En el caso de los adultos, es mejor optar por uno digital y colocarlo en la boca, axila o recto; ya que suponemos que estarán quietos durante toda la medición. En cambio, para los niños, lo ideal es un termómetro infrarrojos para usarlo en la frente u oído.

En cuanto a los medicamentos antitérmicos, tampoco son algo extraordinario. El ibuprofeno o el paracetamol pueden disminuir la temperatura entre 1º y 1’5°, pero el objetivo no debe ser alcanzar la temperatura corporal normal, sino eliminar los síntomas asociados a la fiebre. A partir de 40 ºC, siempre debes ir al médico, o si has pasado más de tres días con 39ºC.