Quizá eres muy asiduo a entrenar en el gimnasio, o quizá solo vayas como complemento a algún deporte. No quisiera quitarte las ganas de seguir yendo al gimnasio, pero es hora de que conozcas las cinco cosas más sucias que puedes encontrarte en este lugar. Si vas a un gimnasio de cadena, donde hay miles de usuarios, cualquier objeto es un buen caldo de cultivo de gérmenes y virus. Por más que limpien o que a tu hora no haya demasiada gente, siempre habrá cierto riesgo. ¿O acaso soy la única que vive en constantes resfriados en invierno desde que voy al gimnasio?

Pueden ocurrir dos cosas: que te hagas inmune, o que esos microorganismos te hagan contraer un resfriado común o una patología más grave. Por ejemplo, es posible contar con la presencia de Staphylococcus aureus, causada por la bacteria estafilococo y siendo una de las más difíciles de tratar. Aunque, por supuesto, las más habituales pueden ser la foliculitis, las verrugas, los hongos en los pies… ¡Problemas nada divertidos!

¿Quieres saber qué objetos son los más peligrosos?

El apoya-manos de la cinta de correr

En la vida real, lo normal es no apoyarte cuando andas o corres por la calle, pero muchas personas tienen a agarrarse a los lados o al frente para mantener el equilibrio. Bien, pues no lo hagas.

Ni te imaginas la que personas que se limpian la nariz con las manos y luego las apoyan en las barandas. Es un acto totalmente inconsciente, que se repite una y otra vez. Incluso, también te habrás fijado en esas personas que tosen en sus manos (pensado que nos hacen un bien para no expandir los gérmenes) y luego se vuelven a apoyar sin limpiarse.
Por favor, lávate las manos o lleva encima gel antibacterial.

Los pomos del aseo

En la mayoría de servicios, el lavabo se encuentra fuera de la zona del váter, por lo que el pomo está lleno de bacterias. Cualquiera que sale del servicio, lo toca y luego se lava las manos. Por lo que si no te las lavas tú, imagina el cargamento que llevas en tus palmas.

El suelo de la ducha y el vestuario

Estoy segura de que ves cómo mucha gente evita ducharse en el gimnasio, a pesar de trabajar allí. No es una mala opción de lo haces con chanclas, pero descalzo nunca. Existen varios tipos de bacterias que las personas pueden pillar sin conocimiento, como los hongos. No es necesario que nos lo transmita otra persona, el mismo ecosistema que se crea en las duchas hace que sea propicio a ello.

El pie de atleta en realidad es un tipo de tiña, y la tiña se desarrolla en ambientes húmedos.

El suelo de la piscina

Es correcto que el cloro mata los gérmenes en la piscina, pero no eres el único que sale del agua y pisa el suelo que bordea la piscina. Como te recomendábamos antes, lleva siempre contigo un par de chanclas o zapatillas que eviten el contacto directo con el suelo.

Los bancos acolchados

Los bancos son muy usados para hacer press de banca, press de pecho, abdominales y miles de ejercicios más. ¿Has pensado en tu cabeza apoyada en el acolchado? Posiblemente solo pensabas que era necesaria la toalla para evitar el sudor, pero tu cabello también corre peligro.