Son muchos los deportistas que se encuentran con el problema de sufrir “pie de atleta”. Su presencia no tiene por qué estar vinculada a la mala higiene, sino más bien a una incorrecta elección de zapatillas o a un descuido en piscinas o duchas. Te vamos a explicar qué es, por qué aparece y cómo podemos tratarlo.

¿Qué es el pie de atleta?

Denominamos así a la infección por hongos que ataca mayormente a la planta del pie, las uñas y los espacios entre los dedos. Es más común que aparezca en deportistas, de ahí su nombre, pero puede ocurrirnos también en épocas calurosas o en piscinas públicas. Normalmente este hongo se contrae por contagio directo (tocar a otra persona o a ti mismo) o de forma indirecta (toallas, suelo, calcetines, sauna, zapatillas…). Es por eso que se aconseja ir siempre con chanclas en el vestuario e incluso, ducharse con ellas.

Este tipo de hongo suele aparecer en sitios húmedos, cerrados y calientes; ¿se te ocurre cuál puede ser su sitio favorito? Tus zapatillas y calcetines. Sudar demasiado, no cambiar los calcetines y no airear las zapatillas puede favorecer la aparición del pie de atleta. Es cierto que hay personas más tendentes a cogerlo, pero tomar precauciones nunca está de más.
Además las piscinas públicas, las saunas y los vestuarios de gimnasio suelen ser el lugar perfecto para cogerlo. Date cuenta que apenas cuentan con ventilación, suele hacer calor y el suelo es pisado por numerosos deportistas que previamente tenían zapatillas y calcetines sudados.

Los síntomas que presenta este hongo en nuestros pies son: enrojecimiento, descamación y agrietamiento de la piel, picor, mal olor, ampollas, ardor, uñas hinchadas o de otro color…
No te apures si tienes alguna uña negra, en este artículo te contamos por qué aparece y no está relacionado con los hongos.

¿Cómo puedo prevenirlo y tratarlo?

Como con los herpes, algo parecido pasa con los hongos. Una persona puede tener el mismo hongo varias veces en la vida; no por tenerlo una vez se crea algún tipo de inmunidad.

Lógicamente, tener los pies limpios y secos reducirá el porcentaje de aparición del hongo, pero también es necesario que tomes notas que estos consejos:

  • Lava tus pies. Esto quiere decir que incidas en frotar con jabón, no es válido dejar que “se laven” con el jabón que cae del resto del cuerpo.
  • Ten tus uñas cortas y cuidadas.
  • Nunca estés descalzo en piscinas, baños o vestuarios públicos. Ve siempre con chanclas.
  • Después de entrenar, lava y seca tus pies. Por supuesto, no vuelvas a ponerte los mismos calcetines y zapatillas con los pies limpios.
  • Intenta pasar el mayor tiempo posible con los pies aireados. Si estás en casa, déjalos fuera de las zapatillas para que se aireen, sobre todo si estamos en épocas de calor.
  • No compartas zapatos ni calcetines con otra persona.

En cuanto a tratamientos, lo más aconsejable es acudir a tu médico de cabecera o al farmacéutico. Existen algunas pomadas que no requieren receta médica, pero debes asegurarte de que tu diagnóstico es el correcto.