Los resfriados y las alergias son bastante incómodas por el día, como para tener que sufrir sus síntomas también por la noche. Y no solo tú, sino también tu compañía. Cualquier síntoma puede empeorar por la noche, ya que estamos tumbados y sin nada que nos evite concentrarnos en toser.

Cuando tosemos, el cuerpo se está defendiendo de algún agente que irrita la garganta o las vías respiratorias; ya sea mucosidad o polvo. Además, toser por la noche nos puede provocar sensación de fatiga por el esfuerzo, además de fiebre.
Lo más común es tener tos en invierno, por culpa de los cambios de temperaturas y aires secos.

¿Por qué es peor toser de noche?

La influencia de la luz no tiene mucho que ver, sino más bien se relaciona con la posición en la que nos encontramos. La gravedad afecta siginificativamente, ya que es más difícil que tu cuerpo mantenga las vías respiratorias despejadas. Cuando nos tumbamos, el drenaje de los mocos se desplaza hacia la garganta y activa el reflejo de la tos.

El aire seco puede irritar las vías respiratorias, la garganta y la nariz (que todas provocan tos); pero, además, el aire externo que entra por la ventana puede provocar cuadros de asma o alergia. Incluso los ácaros de polvo en las almohadas pueden hacernos toser de noche.

Y, aunque sea molesta, la tos no tiene por qué ser algo malo. Es un hecho que te ayuda a despejar las vías respiratorias y a expulsar cualquier tipo de agente molesto. Evidentemente, no es divertido pasar una noche en vela, si al día siguiente tienes obligaciones que hacer.
Para ello, te desvelamos algunos trucos que mejorarán tu tos nocturna.

Consejos para mejorar la tos

No te tumbes completamente

Como decíamos antes, tumbarnos totalmente empeora mucho más la situación que si estás erguido. Mantén la parte superior de tu cuerpo ligeramente levantada (no solamente la cabeza). Ayúdate de algunos cojines, pero tampoco es necesario que te sientes completamente. Incluso, puedes incorporarte unos minutos hasta que la tos cese, y después volver a tu posición normal.
Dedicar tu tiempo a otras cosas también te ayudará a no centrarte exclusivamente en la tos. Lee un libro, ve una película, toma un vaso de agua…

Usa un humificador

Si aumentas la humedad del ambiente, evitarás respirar aire seco. Te ayudará notablemente a respirar mejor cuando tienes congestión nasal, ya que esto provoca que se reseque demasiado mientras duermes. Se recomienda tener una humedad que ronde el 50% para que tampoco sea excesivamente húmedo.

Bebe un vaso de leche con miel

Es uno de los remedios caseros más comunes. La miel posee una acción sedante y suaviza las mucosas de las vías respiratorias. Si además la compras orgánica, te aseguras un mayor contenido de fénolicos (propiedades antioxidantes).

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Haz gárgaras

Otro truco bastante famoso es el de hacer gárgaras para aliviar la irritación de garganta. Prepara un vaso de leche o agua con un chorreoncito de limón y un poco de miel. Conseguirás mejorar y humedecer tu garganta.