Comer de pie podría hacer más daño que bien

Comer de pie podría hacer más daño que bien

Carol Álvarez

Comer de pie en un bar o en la encimera de la cocina puede tener efectos no deseados. Aunque parece un acto inofensivo, y hay quienes creen que podría quemar más calorías, la postura podría tener un papel fundamental en la digestión.

Se alienta a muchas personas a alejarse de un estilo de vida sedentario, ya que puede promover la obesidad, la diabetes y la mala salud en general, pero ¿cómo se aplica esto al ámbito de la alimentación, es decir, con respecto a la digestión? ¿Masticar de pie podría ayudar?

Puede aliviar el reflujo

Para algunas personas, estar de pie mientras comen puede ayudar a aliviar los síntomas del reflujo ácido, una de las molestias gastrointestinales más comunes. El reflujo ácido ocurre cuando el aumento de la presión en el estómago provoca que el contenido del estómago (incluidos los alimentos, el ácido y los jugos digestivos) regrese al esófago. Esto provoca síntomas como sensación de ardor en la mitad del pecho (ardor de estómago) o en la garganta, sabor agrio en la boca y eructos, entre otros.

Y el riesgo de reflujo ácido aumenta cuando nos tumbamos después de comer. Eso se debe a que, en esta posición supina, la comida y el ácido pueden fluir fácilmente desde el estómago hacia la garganta, que está al mismo nivel. Por el contrario, comer de pie ejerce menos presión sobre el estómago. Eso significa que un reflujo ardiente es menos común en este escenario de comer mientras está de pie, lo que se traduce en menos reflujo ácido y acidez estomacal.

comer de pie o sentado

Puede causar gases

Aún así, comer de pie puede tener algunos efectos perjudiciales en la digestión. Por ejemplo, puede causar gases e hinchazón. Cuando estamos de pie mientras comemos la sangre se acumula en las piernas, debido a la gravedad, y esto disminuye el flujo de sangre adecuado al intestino donde se necesita para la digestión. Esto provocará una mala digestión de los carbohidratos, lo que puede provocar gases e hinchazón.

Además, estar de pie mientras se come implica comer más rápido. Pero comer a la velocidad de la luz aumenta las posibilidades de tragar más aire, lo que también puede contribuir a la acumulación de gases en el estómago. Además, comer con mayor velocidad puede hacer que comamos en exceso por varias razones. En primer lugar, comer de pie suele ir seguido de movimiento, lo que promueve una digestión más rápida y puede hacer que uno se sienta más hambriento antes.

Además, cuando comemos rápido y de pie, también es más probable que nos distraigamos. Y cuando no nos enfocamos en la comida o saboreamos cada bocado, lo más probable es que sintamos una menor sensación de saciedad. Así que cuanto más tiempo se tiene para masticar la comida, es menos probable que se coma en exceso.

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