La alimentación de las mascotas amenaza la salud pública

No exageramos cuando decimos que la comida para perros y gatos podría poner en jaque nuestra propia salud. La Organización Mundial de la Salud así lo ha determinado y todo ha sido a raíz de un reciente estudio donde se han encontrado bacterias resistentes a los antibióticos en comida seca, húmeda y semihúmeda de nuestras mascotas. Bacterias, que pueden transferirse a los humanos y que son idénticas a las bacterias que se encuentran en pacientes hospitalizados, por lo que el problema es real.

Los perros y los humanos compartimos más de 300 enfermedades, tanto es así que tanto humanos como animales tenemos enterococos en lo más profundo de nuestro cuerpo y permanecen impasibles hasta que esas bacterias consiguen propagarse a otras partes del cuerpo. Ahí comienza una carrera contrarreloj para salvar la vida de quien esté infectado.

Según la OMS unas 700.000 personas mueren cada año por infecciones de bacterias resistentes a los antibióticos. Esa previsión a nivel mundial podría alcanzar la cifra de los 10 millones de fallecidos para el año 2050. Es por esto por lo que la OMS considera la resistencia a los antibióticos como una amenaza real para la salud pública de toda la humanidad.

La dieta Barf entre las más peligrosas

Puede que aún haya quién no sepa qué es la dieta Barf, pues bien, es una nueva moda que se ha extendido a través de las redes sociales y consiste en devolverle a los perros y gatos su dieta original, es decir, aquella con la que se alimentaban hace cientos de años. Esta dieta está llena de peligrosos, empezando porque los animales han evolucionado y su organismo ya no es capaz de digerir la carne cruda y los huesos.

La otra amenaza es la protagonista de esta noticia: las bacterias. La comida cruda puede contener multitud de bacterias que pongan en riesgo la salud de nuestros amigos peludos y la nuestra. Tanto es así, que los expertos recomiendan lavarnos las manos a conciencia tras haber manipulado la comida de nuestro perro o gato.

Un cachorro de beagle comiendo comida para perros en un jardín

La comida para mascotas es una fuente potencial para la propagación de bacterias resistentes a los antibióticos. Esa es la conclusión de un estudio reciente realizado en CIBIO, Facultad de Farmacia, Universidad de Porto, Portugal.

En esa investigación analizaron hasta 55 muestras de comida para perros que se pueden comprar en supermercados tanto nacionales como internacionales. En concreto dentro de las muestras había 22 marcas húmedas, 8 secas, 4 semihúmedas, 7 de golosinas y 14 marcas de comida cruda congelada que incluían pato, salmón, pavo, pollo, cordero, ganso, ternera y verduras.

De entre todas esas muestras, la comida cruda tenía enterococos resistentes a multitud de fármacos actuales, incluso bacterias resistentes al linezolid, un medicamento que se usa como última opción y que la OMS lo cataloga como de importancia crítica.

Misma bacteria, mayor riesgo

La investigación descubrió que las bacterias localizadas en la comida para perros, y que son resistentes a fármacos, son idénticas a las bacterias que mantienen en aislamiento a multitud de pacientes en hospitales de Alemania, Reino Unido y Países Bajos.

Así pues, el estudio concluye que la comida para perros, principalmente, contiene bacterias peligrosas que se trasmiten a humanos con cierta facilidad. Lo cual pone en jaque la salud pública mundial al tratarse de bacterias resistentes a los antibióticos.

Una de las autoras de la investigación, Ana R. Freitas, comenta que, las autoridades sanitarias en Europa deberían crear conciencia de los riesgos que implica la manipulación de la comida para perros y de mascotas en general, sobre todo cuando son dietas crudas. Asimismo, Freitas agrega que, se debería revisar la fabricación de comida para perros incluso la selección de los ingredientes.