El consumo de pan ha disminuido, ¿por qué?

El consumo de pan ha disminuido en los últimos tiempos y puede que los niños estén detrás de eso. No solo los más peques de la casa, sino también las costumbres que van cambiando y adaptándose. Antes comíamos mucho más pan que ahora, era el accesorio perfecto para casi todas las comidas, pero ahora todo ha cambiado.

Seguimos comprando pan, pero según la investigación llevada a cabo por el Instituto de Investigaciones de Mercado y Marketing Estratégico (Ikerfel) para la Organización Interprofesional de Cereales Panificables y Derivados (Incerhpan), titulada «Análisis del consumo de pan en el target infantil», el hábito de comer pan ha disminuido casi un 40%, sobre todo en hogares con niños pequeños de entre 6 y 12 años.

Los investigadores han querido averiguar el porqué de ese descenso, dado que el pan es un alimento muy importante en nuestra dieta y muy saludable (siempre y cuando sea con harinas integrales, masa madre, sin aditivos, conservantes, colorantes, azúcares excesivos, etc.) También podemos aprender a hacer pan como verdaderos profesionales.

¿Dónde están los bocadillos?

El estudio se ha centrado en los niños con edades comprendidas entre los 6 y los 12 años. Teniendo el consumo de pan siempre en el centro del debate, ya que es una fuente de fibra y proteínas, este estudio ha querido averiguar qué está pasando.

Se recomienda comer pan a todas las edades y es uno de los hábitos alimenticios propios de la dieta mediterránea. Se usa a menudo para completar las dietas diarias, ya que hay cereales como el arroz que no se consumen diario, y menos varias veces al día.

El pan se puede, y se debe, incluir en la dieta diaria y consumir varias veces a lo largo del día. Cuando eso no sucede, surgen descompensaciones en la dieta. Al no consumir suficiente pan al día, se aumenta la cantidad de energía que procede de las grasas y las proteínas.

Bocadillo de tomate, mozzarella y albahaca

Los padres de las familias encuestadas confirman que sus hijos ya no comen tantos bocadillos, especialmente el bocadillo de las meriendas se ha extinguido, pasando a ser una opción poco valorada porque se cree que el pan es insano y engorda.

Como hemos dicho, hay que saber elegir bien el pan. Los panes de molde suelen ser una muy mala opción, al igual que las barras baratas de supermercados que solo tienen aceites y harinas refinadas, mucha sal, estabilizantes, potenciadores de sabor, etc.

El consumo de pan ayuda a los niños

Lo más normal es que un niño de entre 6 y 12 años esté por las tardes en algún tipo de actividad extraescolar como pueden ser clases de tenis, kárate, conservatorio, escuela de idiomas, o similares. En esos casos una merienda que conste de pan, con algún relleno saludable y acompañado de un lácteo o pieza de fruta conforman el menú perfecto y completo que se necesita a esas edades.

Eso comenta Beatriz Navia, profesora en el Departamento de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid. El trabajo realizado por escolares con un consumo de pan habitual, suele ser más satisfactorios.

Otro momento ideal para añadir pan es a la hora del recreo, ya que es un alimento de gran interés nutricional, y puede ser acompañado de casi cualquier fruta, lácteo, o similares. Evitando siempre los ultraprocesados como la bollería industrial, galletas, chucherías, productos azucarados, etc.