El pan casero tiene un sabor fresco que no se puede obtener en productos comerciales. Es innegable que puedes saborear el rico trigo, la leve dulzura de la miel, incluso la mantequilla o la mermelada que le pones no está silenciada por los aditivos del pan. La versión casera tampoco tiene ninguno de los conservantes o azúcar añadida que a menudo encontrarás en cualquier variedad de un supermercado.

Además, el acto de hornear pan en sí mismo tiene beneficios. Hay personas que les supone una experiencia zen amasarlo. No solo requiere toda la atención durante 10 minutos consecutivos (sin teléfonos, sin teclados), sino que el aspecto sensorial es muy relajante.

Hoy te enseñamos cómo hacer pan en unos pocos y sencillos pasos (no se requiere una máquina para hacer pan) para que luzcas como un verdadero profesional

¿Qué necesitas para hacer pan?

Los ingredientes básicos para el pan son simples: harina, agua, levadura y sal.

¿Cuál es el mejor tipo de harina?

Puedes comprar harina de pan, que es más rica en proteínas que la harina para todo uso y le dará la textura y la estructura masticables que deseas en tu panecillo casero.

Pero si no la encuentras disponible fácilmente, puedes hacerlo con harina para todo uso (simplemente convierte todo en harina de pan agregando gluten vital de trigo, un ingrediente que puedes comprar en tiendas o en Amazon).

Si lo preparas con harina para todo uso, puedes sustituirlo en una proporción 1:1 por harina de pan. El pan no tendrá el mismo tipo de mordida, y será un poco más suave y menos esponjoso sin la proteína de la harina de pan. Pero puedes hacerlo con éxito.

Ya sea que uses unas harina u otra, te recomendamos optar por la variedad sin blanquear. La levadura reacciona mejor. La harina más fresca es la mejor harina para el pan. Esta tiene más nutrientes intactos, lo que alimenta a la levadura de una manera mucho más robusta. Así conseguiremos que se eleve y sepa mejor.

La mayoría de la harina viene con una fecha de vencimiento en el paquete; comprueba eso antes de comenzar a hornear, y reemplaza la harina si ya pasó su mejor momento. Para mantenerla fresco, guárdala en un recipiente hermético en un lugar fresco, como la parte posterior de tu despensa (lejos de la luz solar) o en el congelador.

Y es posible que estés pensando en usar la famosa mezcla de harina con levadura, pero no es una buena idea. Esta mezcla tiene un fermento como polvo de hornear y a veces sal. Está hecha con una versión baja en proteínas de harina para todo uso, así que lo que obtienes es un resultado realmente tierno. Es mejor usarla en cosas donde no estás buscando el desarrollo de gluten, como en las galletas.

No se te olvide medir todo con cuidado. Pesar los ingredientes es el camino más preciso. Si vas a hornear pan, invierte en una báscula de cocina, incluso barata.
La gente tiende a poner demasiada harina porque la envasan, y la forma correcta de medir la harina es tamizarla. Cuando envasas la harina, puedes terminar con hasta un 30 por ciento más de harina en la taza. Más de 2 o 3 tazas de harina en una receta es sustancialmente más harina, y tu pan puede salir pesado o denso.

barritas de pan casero

Lo que necesitas saber sobre la levadura

La frescura también es clave cuando se trata de levadura. Verifica la fecha de vencimiento en el paquete para asegurarte de que esté fresca. Si no ves una fecha, puedes probar la levadura en solo unos minutos. Si te encuentras sin levadura seca activa y en tu tienda más cercana se ha agotado, no está todo perdido. Puedes hacer tu propia levadura, aunque lleva varios días.
Todo lo que necesitas es un par de dátiles secos, un poco de azúcar, agua filtrada y una jarra limpia. Solo tienes que combinar todos los ingredientes en el frasco, agitar, tapar y almacenar en un lugar fresco y oscuro durante cuatro días.

La levadura natural fermenta, y puedes usar su agua resultante en lugar de la levadura seca. Sin embargo, ten cuidado: si usas el agua de levadura, tu masa puede tardar más en elevarse que con la levadura envasada.

El ingrediente final que necesitas para hacer un buen pan es el tiempo. Este podría ser el ingrediente clave porque las personas suelen estar apegadas a la comida rápida y a los envases de arroz instantáneo. En el pan, el tiempo es fundamental.

Y, no te olvides tampoco de amasar bien: puede llevarte entre 8 y 10 minutos de amasado para desarrollar el gluten y lograr que la masa tenga la forma que deseas. Cuando tu masa esté lista, deberías ser capaz de estirarla muy fina sin que se rompa. Esto se conoce como prueba de ventana o prueba de gluten.