Si has realizado alguna sesión de entrenamiento con intervalos de alta intensidad, habrás terminado con pulsaciones a mil por hora, el corazón golpeando fuerte y fatiga por la falta del aire. En ese momento, lo primero que te apetece hacer es tirarte al suelo para recuperar la energía, ¿pero estás en lo correcto?

Durante mucho tiempo he tenido entrenadores y profesores de gimnasia que me decían que pusiera mis manos sobre la cabeza para ayudarme con la recuperación y que nunca ponga las manos sobre mis rodillas. Vamos a analizar si puedo hacer que tú y tu entrenador cambiéis de opinión.

En este estudio se muestra claramente que aumentamos el tiempo de recuperación mejor colocando las manos sobre las rodillas en lugar de la cabeza. ¿Por qué?

Diferencias entre poner las manos sobre la cabeza o las rodillas

La principal diferencia mecánica reside en la posición de tu columna.

Manos sobre la cabeza

Tu columna torácica está extendida. Esto coloca la zona diafragmática (zona de aposición) en una postura menos óptima que tener las manos sobre las rodillas. Y una disminución en esta zona reduce la capacidad de tu diafragma para contraerse de manera efectiva, lo que puede estar relacionado con la función pulmonar.

Manos sobre las rodillas

Tu columna torácica está flexionada. Esta posición muestra un aumento en el área de superficie diafragmática, lo que aumenta la función del diafragma y la función pulmonar. Esta postura también podría influir en la función de tu sistema nervioso autónomo. Es decir, puede favorecer a un estado más relajado y tranquilo.

Si estás buscando una estrategia para aumentar la recuperación y el rendimiento deportivo, ¡puedes intentar poner las manos sobre las rodillas la próxima vez!