En lo primero que pensamos cuando queremos iniciarnos en el deporte es en el running. Sí, nos parece muy guay salir a la calle a correr y echar alguna foto con los kilómetros recorridos para subirla al Instagram. Quizá ahí resida el error, en el postureo. Correr parece que es algo fácil, pero requiere de una técnica para no lesionarnos, además de otros detalles que te contamos a continuación.

¿Nacemos sabiendo correr?

Podemos caer en la ambigüedad. Claro que nacemos con la habilidad de correr, al igual que de andar; de hecho, en nuestra vida hemos tenido que correr detrás de un autobús o huyendo de tu amigo cuando jugabas al escondite. Otra cosa muy diferente es saber correr como deporte.

La postura que adaptamos cuando corremos es fundamental para evita posibles lesiones. No puedes correr tensionado, relaja tus hombros, deja tus brazos sueltos y que formen un ángulo recto en el codo; acompáñalos con las manos cerradas. La zancada debe ser natural y la cadera y la cabeza tendrán que estar en alto. No caigas en la tentación de agachar la cabeza por mirar el suelo, amplía tu campo de visión manteniéndola mirando al frente.

Ponte objetivos razonables

No tengas prisa en llegar a hacer media hora seguida corriendo. Si tienes a tu cuerpo acostumbrado a no hacer nada de deporte, no le exijas que en un mes corra una media maratón. Da igual que hace años o meses estuvieras en plena forma, al cuerpo le cuesta recuperar la forma física que tenía anteriormente.

Ponte objetivos alcanzables para ir cumpliéndolos poco a poco, sin tirar la toalla. Si nos centramos en querer correr 10 km seguidos de aquí a una semana, lo más probable es que te frustres al ver que no lo consigues. Tómate tu tiempo y mejora despacio, no te excedas sino quieres acabar lesionado o con sobrecargas.

Las agujetas no son motivo de abandono

Las agujetas no son una enfermedad, de hecho son muy comunes con el inicio de un nuevo movimiento de forma repetitiva. Olvídate de quedarte en casa hasta que se te pasen las molestias, cuando regreses volverán a aparecer. Tu cuerpo se tiene que adaptar a los movimientos, aunque durante unos días sea un poco doloroso.

Entrenar con agujetas no solo no es malo, sino que además te las alivia antes.

¡Estira!

Los estiramientos son de obligado cumplimiento tanto antes como después del ejercicio. En el running, si no estiramos, estaremos acumulando el estrés físico durante todo el día y provocaremos sobrecargas.

Lo ideal es estirar entre 10 y 15 minutos, concentrándote en los movimientos y acompañándolos de la respiración. Mantén cada posición durante unos 30 segundos y no te olvides de estirar también la espalda y los brazos. Parece que al correr solo ejercitamos las piernas, y es un gran error pensar eso.