Alguna vez en nuestra vida hemos sufrido ese dolor de agujetas tan molesto. Ya sea por haber cambiado la rutina de entrenamiento o por empezar a hacer deporte después de mucho tiempo acomodados en una vida sedentaria.

¿Quieres saber qué son exactamente y cómo puedes evitarlas? Seguro que odias la sensación de no poder agacharte sin dolor por haber hecho sentadillas, así que toma nota.

¿Qué son las agujetas?

Hace años, se creía que las agujetas eran provocadas por la acumulación de cristales de ácido láctico en los músculos ejercitados. Estos cristales pinchaban el músculo y producían es famoso dolor. En la actualidad se ha descartado esta teoría por varios motivos:

  • El ácido láctico requiere de una temperatura de -5ºC para cristalizarse. Además, nunca se llegaron a encontrar cristales de ácido láctico en las biopsias musculares.
  • Los pacientes con la enfermedad de McArdle, que son incapaces de producir ácido láctico, también sufrían los dolores de las agujetas.
  • Los niveles de lactato son los mismos antes y después del ejercicio.

La teoría más acepada hoy en día es la de que el dolor se produce por la reacción inflamatoria de diversas microrroturas de las fibras musculares y tendisosas. Sucede al no estar preparado o acostumbrado nuestro músculo a la intensidad del entrenamiento.
Las agujetas aparecen entre las 24 y 72 horas después de haber hecho algún ejercicio de alta intensidad y movimientos repetitivos.

¿Cómo las diferencio de una lesión?

La principal clave para saber si tenemos una lesión o agujetas es saber la intensidad del dolor y en el tiempo que ha tardado en aparecer. El dolor que sufrimos en una lesión es más agudo, intenso y tiene aparición instantánea; sin embargo, el dolor de las agujetas suele aparecer unas 24 horas después de terminar de entrenar. Además suelen provocar una disminución de fuerza en la zona afectada, pero sin prohibir el movimiento.

¿Se pueden tratar o disminuir?

Desde aquí os aseguramos que el vasito de agua con azúcar no sirve para nada. Antes se pensaba que aliviaba las agujetas porque el agua con azúcar disolvía los cristales que teóricamente pinchaban los músculos.

Si no soportas el dolor, lo más efectivo es tomar antiinflamatorios, aplicar frío, cremas antiinflamatorias y realizar masajes. Pero si puedes aguantarlo, evitar tomar medicación; sabes que en unos días pasará el dolor.
Tener agujetas no significa que tengas que dejar de entrenar, al revés. Realizar el mismo tipo de ejercicio aumenta el riego sanguíneo en la zona dolorida, lo que hace disminuir los metabolitos y aliviar en cierto modo el dolor.

La mejor forma de prevenir su aparición es realizando un buen calentamiento y empezar con una baja intensidad. Necesitarás trabajar la musculatura y ganar flexibilidad antes de aumentar la intensidad de tus entrenamientos.

Tener agujetas es sinónimo de trabajar, pero no tenerlas significa que estarás trabajando correctamente.