Cuando buscamos ponernos en forma, no todo el mundo parte de la misma base. Hay quienes se encuentran en un peso saludable, quienes están por debajo y quienes se enfrentar al sobrepeso. No es fácil iniciarte en el deporte si no lo tienes como hábito, y menos aún si tienes que cargar con kilos de más. 
Digamos que entramos en un círculo en el que queremos bajar de peso, pero son esos kilos los que pueden provocarnos lesiones si no llevamos un progreso gradual.

Sí, puedes hacer deporte con sobrepeso. Primero que todo, acude a un médico para que realice un chequeo general. Después acude a un experto que te asesore con la alimentación y el deporte. Aquellas personas que padecen obesidad tienen un riesgo cardiovascular que hay que valorar antes de empezar con la actividad física.
El sobrepeso puede habernos creado problemas de tensión, diabetes, colesterol e, incluso, cardíacos.

El sobrepeso condicionará tu inicio en el deporte

Lógicamente, dependerán mucho tus entrenamientos de si sufres obesidad o sobrepeso. Los obesos, por ejemplo, no deberían superar un ritmo cardíaco en reposo de 90 latidos por minuto; porque si estando parado es hipertenso, su actividad física debe estar bajo vigilancia y tomar unas precauciones antes de empezar a correr.

El sobrepeso tiende a hacernos sudar más cuando empezamos a correr. El sudor, como bien sabes, es la respuesta que tiene nuestro organismo para autorregular la temperatura corporal. Es decir, al sudar más, la hidratación es clave para no sufrir ningún susto en los entrenamientos.

Seguramente, el experto que te asesore, te recomendará que bajes de peso realizando actividad física moderada antes de subir de nivel. Puedes empezar a andar o caminar rápido hasta que tus articulaciones estés preparadas para enfrentarse a los impactos de correr. Son las rodillas y los tobillos los que más sufren, por lo que cargar con kilos de más harán que cada impacto contra el suelo sea mucho peor.

El running no es la mejor opción para empezar

Existen muchas prácticas deportivas con las que iniciarte en la actividad física y bajar de peso. Puedes empezar por caminar rápido, apuntarte a spinning o a natación. tus articulaciones no sufrirán los impactos con tu peso y podrás adelgazar sin lesionarte.
Ya sabes, cuanta más masa tengas que mover, más tienen que soportar tus huesos. Además, el running puede llevarte a la frustración rápidamente. Es muy difícil notar avances rápidos y te costará aguantar varios minutos corriendo. Primero baja de peso con una alimentación saludable, empieza a mejorar tu capacidad física y luego adéntrate en el running.

Es importante que incluyas también entrenamientos de fuerza. Tus músculos necesitan activarse para hacerle frente a la grasa.