Seguro que ya sabes que hacer algunos estiramientos por la mañana, es ideal para mejorar tu salud física y mental. Pues es cierto y no deberías pasarlo por alto. Algunos de los beneficios de estirarte cada mañana, además del aumento de tu flexibilidad, son el alargamiento de la musculatura o el fortalecimiento de tu sistema inmune. ¡Te lo contamos!

Incluir una rutina suave de estiramientos cada mañana puede aportarte una gran cantidad de beneficios. Además, es una forma muy sencilla de despertar siendo consciente de tu cuerpo y aportando energía para afrontar la rutina con fortaleza y ánimo. Pero algo que no debes olvidar es que, hacerlo, te proporciona una mayor flexibilidad que dota a tu musculatura de un rango de movimiento más amplio. Y todo ello, de una forma sencilla y sin apenas esfuerzo.

3 Estiramientos diarios para tu flexibilidad

Lo primero que debes tener en cuenta es dedicar un par de minutos a concentrarte en tu respiración profunda. Inhala y exhala y siente cómo se relaja tu cuerpo. Cuando te sientas preparado, incorpórate. Suaviza tu respiración de manera que ésta sea pausada, no demasiado profunda y abdominal. Es decir, sintiendo cómo se hincha tu vientre. De esta manera estarás potenciando la eficacia del estiramiento.

Estiramiento de hombros

  • Lleva la mano izquierda por detrás de la espalda orientando el codo, flexionado, hacia el techo.
  • La mano derecha busca coger la izquierda, dirigiéndose hacia ella por detrás de la espalda. El codo, flexionado, se orienta hacia el suelo.
  • Intenta coger las manos y aguanta unos segundos. Si no logras entrelazar los dedos, ya tienes tu objetivo presente. Poco a poco irás logrando llegar al punto.
  • No obstante, se puede lograr un estiramiento muy eficaz sin necesidad de que ambas manos se toquen.
  • Una ayuda puede ser coger ambos extremos de una toalla, que te sirva como soporte.
  • Cambia de brazo.

Estiramiento de espalda, caderas, ingles y muslos

  • Ponte de pie, con los pies separados a la anchura de las caderas y articula vértebra a vértebra con las manos hacia el suelo.
  • Mantén las rodillas ligeramente flexionadas para no tensar excesivamente.
  • Los brazos y la cabeza están relajados, sin tensión.
  • Mantener unos segundos sintiendo de una forma relajada cómo se estira la parte posterior de la espalda. Debe resultar placentero, no forzado.
  • Para volver a la postura vertical, flexiona aún más las rodillas y redondea la columna, siendo la cabeza lo último que sube.

Estiramiento de muslos, glúteos y caderas

  • Apoya una mano sobre la pared y flexiona la rodilla contraria llevándola al pecho.
  • Es muy importante mantener la espalda alargada y no inclinarse hacia delante.
  • La rodilla de la pierna soporte, está ligeramente flexionada y la punta del pie orientada hacia delante.
  • Aguantar unos 20 segundos y cambiar de pierna

Con estos tres sencillos estiramientos notarás cómo mejora tu flexibilidad y te sentirás muy bien a nivel corporal, traduciéndose en un estado de bienestar general.