Durante años, el trigo ha sido el cereal más consumido en nuestra dieta mediterránea. La avena es un alimento que proviene del norte, pero en los últimos tiempos ha revolucionado la industria de cualquier parte del mundo. Empezó considerándose como un cereal perfecto para veganos y deportistas, y en la actualidad forma parte de la alimentación saludable de cualquier persona.

Su cultivo comenzó alrededor del mar Caspio y las llanuras del Cáucaso, para luego extenderse hasta el Lejano Oriente, China e India, hasta que los griegos y romanos lo hicieron popular en Europa.
En nuestro continente, los mayores entusiastas con la avena son los escoceses. Todos conocemos el famoso porridge, que sigue causando debates sobre su forma de elaboración.

Propiedades de la avena

La avena es un cereal nutricionalmente muy completo. Tiene un gran aporte de proteínas y grasas saludables, además de vitaminas y minerales.
Al tener un alto contenido en hidratos de carbono de absorción lenta (60%), proporciona una mayor sensación de saciedad que disminuye el ansia por la comida. También es bastante rica en fibra (6’7%), por lo que mejora el tránsito intestinal y evita problemas de estreñimiento.

Decía antes que tiene un gran aporte proteico aun siendo un cereal (13,8%). Ya sabes que las proteínas vegetales necesitan ser complementadas para conseguir proteínas completas. En este caso, consumir avena junto a legumbres puede hacer que sea un plato muy rico nutricionalmente.
Una ración de 50 gramos de copos de avena integral aporta un 25% del fósforo diario recomendado, un 20% de magnesio, un 15% de hierro, un 50% de manganeso y un 22% de vitamina B1. También encontramos otros micronutrientes como el potasio, calcio, selenio, silicio, cobre, cinc y vitaminas E, B2 y B3, así como antioxidantes y antiinflamatorios.

Beneficios de la avena

En sus orígenes, la avena se usaba como remedio natural en la medicina popular, ya que afirmaban que era un alimento ideal para conservar la salud y ayudar a mantenerla.

Este cereal contiene betaglucano, una fibra soluble que ayuda a bajar los niveles de colesterol en pocas semanas. También contiene otras sustancias, como la lecitina o fitoesteroles que tienen efectos beneficiosos en el control del colesterol LDL. Incluso, aseguran que estimula la tiroides, ayudando en el metabolismo de las grasas.

Al ser un hidrato de carbono de absorción lenta y alto en fibra, es recomendable para diabéticos no insulinos gracias a la estimulación que genera en el páncreas. Contribuye a estabilizar el azúcar en la sangre.
Se recomienda también en personas deportistas, ya que contiene sustancias (avenacósidos) que influyen en la testosterona. Mejoran la consolidación de la musculatura ganada en el entrenamiento, y la testosterona que circula por el flujo sanguíneo se puede recuperar con estos avenacósidos.

Por último, entre sus beneficios se encuentra la mejora del sistema nervioso. La vitamina B1, el calcio y los alcaloides refuerzan el sistema nervioso y favorecen la capacidad de relajación y concentración.