Parece que la sociedad empieza a cambiar, seguro que tú también has escuchado eso de que hay empresas suecas que van a obligar a sus trabajadores a hacer deporte. Los hábitos de vida sedentarios son muy difícil de reducir si nos pasamos 8 horas sentados en una oficina. Es por eso que recientemente hemos visto una corriente de Youtubers que proclaman la edición de vídeos mientras andan a la vez.

Seamos razonables, no se trata de irnos al gimnasio con nuestro portátil e intentar hacer maniobras para responder correos electrónicos mientras andamos rápido en la caminadora o cinta de correr. Nos referimos a tener una cinta bajo tu escritorio para poder trabajar de pie y andar a un paso lento.

Una imagen vale más que mil palabras, ¿no?

Mantenernos activos en nuestro trabajo, ¿es posible?

La mayoría de empresas no verán del todo correcto que pares tu actividad para hacer series de sentadillas o de planchas. Evidentemente, prefieren que seas eficiente en tu trabajo; lo de ser activo no les importa tanto mientras rindas como piden.

Por suerte, los hábitos de vida saludable ayudan a nuevas iniciativas como a andar o montar en bicicletas mientras estás en tu jornada laboral. Esto implica escritorios especiales, más altos, y que estén adaptados para las cintas o para estar de pie. Incluso, hay empresas que les aportan a sus trabajadores balones suizos para que se sienten ahí en vez de en la silla.

¿Podemos ser activos? Por supuesto, aunque quizá no estén de acuerdo muchos trabajadores. Ya sabéis, cada persona con sus achaques.

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No se trata de entrenar

Si te estás planteando trabajar así para luego no tener que ir al gimnasio, ¡error! Es lógico que serás una persona más activa, que superarás los 10.000 pasos diarios y que te ayudará a tener una mejor salud, pero no se busca mejorar tus tiempos.

Ten en cuenta que contestar correos, hablar por teléfono o leer no es nada cómodo si tienes una velocidad superior a 3’2 km/h. Se busca tener un buen ritmo cardíaco, pero sin acabar sudando o jadeando.

Es una genial iniciativa para luchar contra la obesidad, el sedentarismo y corregir las malas posturas. Claro que de poco servirá si adoptamos nuevas posturas que nos hagan inclinarnos hacia delante.
Asimismo, cada persona debe conocer tu límite. Imaginemos que trabajas 6 horas seguidas; si las haces sin parar de andar, acabarás fatigado y con sobrecargas. Todo debe ser adaptado a tu capacidad física.