Hace ya un tiempo os hablamos de en qué casos se debería aplicar frío o calor en una lesión. Lo cierto es que en los últimos años ha cobrado especial importancia la hidroterapia para mejorar el rendimiento. Este tipo de terapia consiste en crear contrastes de agua fría y caliente para mejorar el flujo sanguíneo después de un entrenamiento y aumentar la tasa de recuperación.
Conseguir una buena recuperación es fundamental para cualquier deportista, pero un estudio asegura que los beneficios podrían no ser tan efectivos como creemos.

Una de las razones por la que la hidroterapia podría no ser muy efectiva es la cantidad de tiempo que los deportistas le dedican. Por ejemplo, aunque realicemos duchas de contraste en casa, tan solo tienen un periodo de duración. Los investigadores realizaron un estudio, publicado en el Journal of Strength and Conditioning Research, para establecer las terapias con hielo como una alternativa a otros métodos.

¿La crioterapia funciona?

La crioterapia, o el uso del frío (hielo) como tratamiento, podría ser una manera más efectiva que la hidroterapia. Este tipo de terapia es perfecta para poder realizar otras actividades mientras tienes aplicada una bolsa de hielo en alguna parte de tu cuerpo.

En esta investigación, los participantes se aplicaron hielo inmediatamente después de entrenar, y durante tres veces más al día durante las siguientes 72 horas. Cada aplicación duró veinte minutos y fue aplicado en los isquiotibiales. Frente a la hidroterapia, en esta ocasión es mucho más localizada y menos oclusiva que realizar una ducha fría.

Los voluntarios hicieron un ejercicio con el tendón de la corva, pensado para hacer el movimiento con el que los músculos se dañan. Después analizaron la fuerza, el dolor, la flexibilidad y los marcadores sanguíneos para conocer el daño muscular una vez al día, durante las 72 horas posteriores al entrenamiento. Los resultados se compararon con las mismas pruebas hechas antes del entrenamiento, además de con los datos de un grupo de control que no usó hielo.

Por desgracia, los resultados fueron similares a los de los estudios de hidroterapia. La única diferencia significativa entre los que usaron hielo y los que no lo hicieron fue el dolor. Es decir, el hielo hizo que los deportistas estuvieran menos doloridos con el tiempo, pero no variaron los factores de rendimiento en absoluto.
Aunque parezca que este beneficio es valioso, en realidad no es lo que la mayoría espera (mejorar el rendimiento). Sí se observó una pequeña mejora en la flexibilidad cuando los isquiotibiales estaban en reposo y en los factores bioquímicos de la sangre.