En el momento justo que te lesionas, tu desinformación y desconocimiento te hacen entrar en pánico y buscar en Google el tratamiento ideal para una lesión muscular. ¿Hay que aplicar frío o calor? ¿El hielo o la crema? Entendemos que surgen muchas dudas, por lo que hoy vamos a despejártelas para que puedas recuperarte al 100% de tu lesión. De igual modo, lo primero que deberías hacer es acudir al médico para asegurarnos de la gravedad.

 

¿Cómo influye el frío y el calor en los músculos?

Es necesario entender cómo influye la temperatura en nuestro cuerpo para así diferenciar los conceptos de forma más sencilla. Tanto el frío como el calor producen reacciones fisicobioquímicas distintas: el frío suele aplicarse de forma instantánea al sufrir una lesión o un golpe; en cambio, el calor se usa en lesiones a largo plazo, aunque siempre existen excepciones.

Ambas temperaturas afectas positivamente para reducir el dolor y el espasmo muscular gracias a la ralentización del metabolismo. El frío produce una mayor relajación y disminución del flujo sanguíneo, favoreciendo a reducir la inflamación y el edema. Sin embargo, el calor también influye favorablemente en la relajación de los músculos, aumenta el flujo sanguíneo y ayuda en la curación de la lesión. Eso sí, si la lesión es reciente, aumentar el flujo puede incrementar la inflamación y el edema.

¿Cuándo hay que aplicar calor?

Lo recomendable es usar el calor en lesiones articulares o musculares a largo plazo. La temperatura alta provoca la dilatación de los vasos sanguíneos, aumenta el flujo y el oxígeno local, por lo que a una lesión reciente no le conviene en absoluto. En cambio, sí es bastante positiva para contracturas musculares a largo plazo o dolores articulares crónico.

De forma general, podemos decir que el calor se debe aplicar en lesiones que no hayan sido provocadas por un golpe, como por ejemplo hernias discales o artritis.
El calor local se suele aplicar mediante las mantas eléctricas o sacos que calentamos en el microondas; en ningún caso es una buena idea usar bolsas de agua caliente, ya que con el tiempo se puede enfriar y ser contraproducente. También hay que tener especial cuidado para no provocar quemaduras, por lo que se recomienda aplicar calor durante 20 minutos como máximo.

¿Y el frío?

El frío hay que aplicarlo en bolsas de hielo, paños fríos o geles, teniendo también cuidado de no ocasionarnos quemaduras en la piel. Se aconseja usarlo de forma local cuando acabamos de recibir un golpe, un esguince o algún tirón, durante no más de 20 minutos. Es importante que no nos excedamos en el tiempo, no solo porque podemos dañar nuestra piel, sino porque se puede aumentar la dilatación de los vasos y aumentar la inflamación.