Mantener una correcta hidratación antes, durante y después del ejercicio es fundamental para obtener un buen rendimiento. Mucho se habla sobre la cantidad de agua que se debe beber en el día, pero no sabemos demasiado sobre a qué temperatura debe estar.

Una investigación de la Universidad de Montana estudió la relación entre el volumen y la temperatura del agua durante los entrenamientos en días de calor. El estudio se publicó en Wilderness & Environmental Medicine, y afirmaba que una mezcla de hielo con agua era tan efectiva como beber agua a temperatura ambiente, incluso si se toma la mitad de la cantidad.

Cuanto más calor hace, mejor hidratación necesitamos

Es evidente que cuanto más aumenta la temperatura, el cuerpo hace lo propio para equilibrar la temperatura corporal. Mantenerse hidratado asegura que se pueda mantener el volumen de sangre y sudor para así lograr un enfriamiento por evaporación. El problema está en que los profesionales (médicos, entrenadores, fisioterapeutas, etc) no proporcionan una guía para hidratarnos correctamente, sobre todo para controlar la producción de calor en los músculos activados.

De forma general, se debe evitar que perdamos más del 2% de masa corporal por una deshidratación. Lo mínimo que necesitamos para hidratarnos son 2 gramos de agua por cada kilo de peso corporal. Como ves, hay unas reglas para determinar la cantidad de agua que hay que tomar, pero no existe ninguna sobre la temperatura.
Así que en este estudio, los científicos investigaron cómo afecta los grados del agua cuando los voluntario realizan un entrenamiento intenso a 31º y 50% de humedad, durante 3 horas.

¿Agua a temperatura ambiente o con hielo?

En la investigación, los voluntarios realizaron tres tratamientos elegidos al azar: beber agua a temperatura ambiente en una cantidad de 2gr/kg de masa corporal; 2/3 de hielo triturado y 1/3 de agua en 2 gr/kg de masa; o una mezcla de agua con hielo, pero en una cantidad reducida de 1 gr/kg de masa.
Cada bebida de 2gr/kg se suministraba en intervalos de 10 minutos.

Se tomaron nota también de parámetros fisiológicos y termorreguladores durante las 3 horas. Los investigadores descubrieron que la mezcla de cubitos de hielo, incluso en cantidades que daban como resultado una pérdida de masa corporal del 2%, influía igual de bien que cuando tomaron agua a temperatura ambiente.

No hubo diferencias en la temperatura rectal, frecuencia cardíaca, índice de tensión fisiológica, temperatura de la piel, pérdida de sudor o calificación del esfuerzo percibido durante tres horas de ejercicio con calor, dando igual si los participantes ingirieron la mitad de la cantidad de líquido en forma de hielo o a temperatura ambiente“, comentó uno de los autores del estudio.
Aunque sí es cierto que hubo una mejoría en el rendimiento cuando se tomó agua con hielo. La temperatura de la piel y rectal, la frecuencia cardíaca y cualquiera de las otras características fisiológicas fueron inferiores el terminar el entrenamiento. Así que es posible que beber agua con hielo sea una opción efectiva.

Ya sabes, quizá no tengas que cargar con demasiadas botellas, sino con una a temperatura fría.