Hace unos días nos quedábamos estupefactos viendo la última locura física de Leticia Sabater. A ella le encanta presumir de las cirugías a las que se ha sometido (como la reconstrucción del himen), por lo que no podía faltar que mostrase al mundo su operación para lucir abdominales. Aún estamos intentando recuperarnos de las imágenes en las que vemos un recto abdominal totalmente artificial, pero os sorprendería saber que no es la única persona en el mundo que se somete a este tipo de intervenciones estéticas.

Me parece estupendo que cada persona haga lo que le guste con su cuerpo, pero quiero enseñaros el peligro (y la estafa) que supone tener abdominales implantados.

¿Abdomen de músculo, de grasa o de silicona?

«Me he quitado toda la grasa que me sobraba, de bíceps, espalda, monte de Venus, cara interna de los muslos… La grasa que me han quitado me la han puesto en el culo; también una miniabdominoplastia, me sobraba piel debajo del ombligo«, explicó Leticia Sabater en su entrevista en Sábado Deluxe (Telecinco). «Me hice la marcación femenina… Créeme que esta operación me ha dolido, han sido seis horas, anestesia general… cuando me levanté empecé a gritar. […] No vas a poder distinguir si está operado o hecho en el gimnasio«.

Bueno, a pesar de que a ella se le ve bastante contenta con el resultado de su operación, es evidente que sí podemos distinguir que es un abdomen operado y no trabajado en el gimnasio. Una abdominoplastia es una operación estética en la que se «corrigen» los defectos del abdomen, tanto de la piel, como de la grasa y la musculatura. Se consigue un abdomen marcado, pero no de manera natural. Leticia asegura que le han quitado grasa de todo el cuerpo y se la han implantado en el glúteo y abdomen para que tenga esa forma de «tableta de chocolate», pero no es cierto. Lo que le han puesto son implantes de silicona, siguiendo una moda creciente en Latinoamérica.

Como bien sabéis, el recto abdominal está formado por un conjunto de músculos que se vuelven más visibles cuando existe poca cantidad de grasa que los cubra. Al igual que ocurre con los bíceps, tríceps o cualquier otro músculo, si no se define, será complicado verlos aún teniéndolos bien fortalecidos.
Eliminar la grasa mediante una abdominoplastia es algo que realizan muchas mujeres después de un parto, sobre todo si ha sucedido por cesárea. Existen peligros, como en cualquier otra operación de cirugía estética, pero lo realmente llamativo es la colocación de implantes para simular el abultamiento natural de los músculos. Imaginaos que os ponéis un implante en los bíceps, ¿qué sucederá cuando entrenéis? ¿y si se aumenta la grasa? En realidad, esta pregunta puede ser fácilmente respondida, porque dudo que los que se someten a esta operación quieran pasar tiempo en el gimnasio.

Sí, puedes tener un six pack perfecto (o no) sin esfuerzo, pero no será por haber aumentado el volumen muscular. Esta operación se asemeja bastante a los implantes de glúteo (famosos entre las Kardashian), ya que se recurren a ellos para no entrenar duro y notar resultados a largo plazo.

¿Six o eight pack?

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A la pobre Leticia Sabater le han llovido críticas y comentarios bastante dañinos (como si no tuviera suficiente con padecer esa operación). El más comentado es que le han puesto dos «abdominales» de más, ya que lo normal es lucir un six pack, y no ocho.

En realidad, hay personas a las que se le notan 6 y a otras 8 (cuando se hipertofia o define naturalmente). Como sabéis, el recto abdominal es un «paquete» que lo atraviesan fascias (tejido que conecta los órganos) y le dan la forma de «tableta de chocolate». Nuestro recto es aplanado, pero cuando se cruzan con estas fascias (metámeras, en el caso del abdomen) dan ese aspecto de cuadrados.

Lógicamente, para que los músculos del abdomen sean visibles tendremos que trabajarlos correctamente en el entrenamiento y tener un porcentaje de grasa corporal bajo. Dependiendo de cada persona se podrán ver cuatro, seis u ocho «cuadrados» en el abdomen, ya que la cantidad de metámeras son diferentes en cada uno, así como su disposición. Es decir, no puedes decidir cuántos «cuadraditos» quieres lucir, es una cuestión genética.

Imaginamos que si Leticia Sabater está luciendo 8, es porque su cirujano habrá establecido que es lo mejor para ella. No obstante, que no os engañen: esta operación no es una mejora física, tan solo estética. Leticia no va a tener una mayor fuerza abdominal, ni será capaz de aguantar más tiempo en una clase de Pilates, tan solo es un cambio aparente.