Cuando se trata de beneficios para la salud, es difícil superar lo que puede ofrecer la sección de productos frescos de tu supermercado. Estudios anteriores han relacionado un mayor consumo de frutas y verduras con un menor riesgo de cáncer y diabetes, una mejor visión y una mejor salud cardiovascular. Ahora, un nuevo estudio, publicado en la revista Environmental Research and Public Health, agrega una ventaja más a la lista: niveles de ansiedad potencialmente más bajos.

Utilizando datos del Estudio Longitudinal Canadiense sobre el Envejecimiento, los investigadores observaron a casi 27.000 participantes, evaluaron su tasa de trastornos de ansiedad y compararon eso con los ingresos, el género, el estado civil, la prevalencia de dolor crónico, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la ingesta de frutas y verduras, e incluso el consumo de pastelería.

Descubrieron que incluso después de tener en cuenta muchos factores sociales, económicos, de salud y relacionados con la nutrición, había una relación significativa entre una baja ingesta diaria de frutas y verduras y diagnósticos de trastornos de ansiedad. Aquellos que consumieron menos de tres fuentes de frutas y verduras al día tenían un riesgo 24% mayor de ser diagnosticados con ansiedad, aseguran los autores del estudio.

Todos tenemos establecido que las ingestas de frutas y verduras están asociadas con la salud física, y este estudio se suma a la creciente evidencia que muestra que también hay vínculos con la salud mental. Esto también puede explicar en parte los hallazgos asociados con la medición de la composición corporal. A medida que los niveles de grasa corporal aumentaron más del 36%, la probabilidad de trastorno de ansiedad aumentó en más del 70%.

No se sabe exactamente por qué centrarse en una estrategia de «cómete el arcoíris» podría tener efectos tan profundos en la salud mental, pero los nutrientes específicos que abundan en frutas y verduras, como los carotenoides, potasio, fibra, vitaminas y polifenoles, todos han sido asociados con buena salud mental.

Cuanto menos estresados estemos, mejor comemos

Según nuestra dieta mediterránea, debemos obtener de cuatro a cinco porciones de frutas y verduras cada día. ¿Algunos ejemplos de una porción de fruta? Una fruta mediana; media taza de fruta fresca, congelada o enlatada; o un cuarto de taza de fruta seca. Una porción de verduras significa una taza de verduras crudas, de hoja o media taza de verduras frescas, congeladas o enlatadas.

Además de aumentar el consumo de frutas y verduras, otra estrategia bien investigada para reducir la ansiedad es complementar tu dieta con actividad.

Numerosos estudios han relacionado el ejercicio y los niveles reducidos de ansiedad y depresión, tanto para aquellos con enfermedades crónicas específicas como para aquellos que sufren de ansiedad en general. Por ejemplo, un estudio de 2019 en Epidemiología y Ciencias Psiquiátricas descubrió que cuanto más actividad física realizaban los participantes, menos ansiosos se sentían.

Un estudio particularmente grande, publicado en 2018 en The Lancet, involucró a 1’2 millones de personas en los Estados Unidos, también encontró que aquellos que hicieron más ejercicio tenían menos días de mala salud mental que aquellos que no lo hicieron. Esos investigadores concluyeron que el ejercicio físico estaba «significativamente asociado» con una mejor salud mental.

La conclusión puede ser que, en presencia de ansiedad, las estrategias probadas y verdaderas para una mejor salud (comer más plantas, hacer más actividad) pueden beneficiar tanto a tu cuerpo como a tu cerebro.