Al embarcarse en un viaje de pérdida de peso, hay muchas opciones cuando se trata de dietas a seguir, desde enfoques mediterráneos y DASH hasta cetogénica y paleo. La pregunta más importante: ¿cuál debes seguir? Una reciente investigación, publicada en The BMJ, sugiere que en realidad no importa qué dieta adoptes, ya que la mayoría de ellas proporcionarán resultados, pero hay una trampa.

Los investigadores compararon 17 dietas que se estudiaron en 121 ensayos de nutrición, con un total de casi 22.000 participantes. Descubrieron que todas las dietas tenían algún efecto sobre la reducción de peso y la presión arterial durante los primeros seis meses.

Las opciones bajas en carbohidratos y bajas en grasas tuvieron los mismos resultados modestos sobre el peso, pero este último es un poco más beneficioso con respecto a la presión arterial, destacó el estudio. Las dietas con la mayor reducción de peso fueron Atkins, DASH y Zone, pero ninguna de las dietas mejoró significativamente los niveles de colesterol HDL (bueno).

Sin embargo, la conclusión más notable es que, aunque la mayoría de las dietas que cambiaron las distribuciones de macronutrientes mostraron cierto grado de pérdida de peso y mejoras en la presión arterial a los seis meses, esos efectos desaparecieron en gran medida un año después del comienzo de la dieta.

Entonces, ¿no deberíamos hacer dietas que nos ayuden a perder peso?

Después de esta reflexión parece que es mejor no darle una oportunidad a la pérdida de peso y al control de la presión arterial, ya que de todos modos volveremos al punto de partida, pero no es cierto. El mensaje de este estudio debería ser que puedes elegir cualquier dieta popular y probablemente verás resultados, pero después de un cierto período de tiempo, por ejemplo, unos seis meses, el enfoque debería cambiar a mantenimiento de peso.

Por ejemplo, eso podría implicar cambiar de una mentalidad de «dieta» a una enfocada más en estrategias a largo plazo, particularmente cuando se trata de nutrición. Teniendo en cuenta que al modelo mediterráneo le fue tan bien, los investigadores sugieren que podría ser el plan de alimentación con mayor poder de permanencia en términos de mantener la pérdida de peso y los beneficios cardiovasculares.

Este estudio muestra que las dietas, y en particular las que tienen numerosas restricciones, son menos útiles a largo plazo que centrarse en alimentos básicos saludables como comer más verduras, legumbres y granos integrales, y limitar la cantidad de azúcar, sal y alcohol.