Con la llegada del verano, son muchos deportistas (y no deportistas) que se aventuran a practicar natación en la playa. Lo primero que debes tener en mente es que nadar en el mar no es igual que nadar en la piscina; aun así es importantísimo que te hayas apuntado a algún curso para que te enseñen totalmente.

Nadar es técnica, pero también mucho sentido común. En el mar hay muchos factores que no podemos controlar, como el oleaje, la temperatura del agua, los animales, el agobio, las corrientes, etc. Así que hoy te damos unos consejos claves para que no corras peligros al practicar natación en el mar.

Nadar con seguridad

Hasta que te adaptes y te encuentre seguro, nadar en la playa supondrá todo un reto. Además de controlar tu entorno, tendrás que aprender a controlar tu agobio o miedo.

Para asegurar tu vida al empezar, puedes optar por comprar unas boyas de seguridad. Esta boyas son unos pequeños hinchables de color llamativo y que se atan en la cintura con una correa. Se parecen mucho a un flotador, por lo que te aportará seguridad y visibilidad. Además, en muchas de ellas, puedes meter objetos personales o ropa.

Aprende a controlar tu angustia y miedos

Por mucho que sepas nadar o tengas una boya, nadar en el mar impone y pueden aparecer miedos y agobios si nos adentramos demasiado.
Recuerda que el agua del mar te ayuda a flotar y que cuentas con la boya para apoyarte hasta tranquilizarte.

Parece evidente, pero no salgas a nadar nunca con bandera roja. Además, debes comenzar nadando en paralelo a la orilla para tener una mayor seguridad visual. Esto es igual que salir a correr, acuérdate de que luego tienes que volver a tierra y será más peligroso adentrarte al mar si luego vas a estar agotado para volver.

Por supuesto, nadar acompañado supone un extra en seguridad, sobre todo si tu compañero ya tiene experiencia en nado de mar. En lugares de playa suelen existir grupos de nadadores para salir juntos a nadar y dar consejos al resto de deportistas.

Tienes que calentar

La natación es otro deporte más, y por eso no puedes olvidar tu calentamiento. Puedes activar la musculatura fuera del agua, para así entrar en calor. Pero también puede servir hacer unos metros antes de entrenar. Te servirá también como primera toma de contacto con el agua y determinará si es un buen día para meternos en el mar o no.