Te hemos hablado en varias ocasiones de los beneficios de practicar yoga para lograr el equilibrio interior. Asimismo, se trata de un estilo de vida que proporciona bienestar y es muy positivo para la salud física, mental y espiritual. Sin embargo, todavía no te hemos contado por qué es una buena idea practicarlo con tu pareja. ¿Te interesa? ¡Te lo contamos!

Practicar ejercicio físico en pareja es muy reconfortante, ya que se crea un vínculo especial más allá del que ya debe existir. Enfrentarse en pareja a nuevos retos, observar la lucha y resistencia del otro y su capacidad de superación, descubrir nuevas facetas que no conocías… es un proceso de conocimiento muy profundo. Además, ser el apoyo de otro en sus momentos de flaqueza y compartir las alegrías, supone un extra de compañerismo que se traduce, posteriormente, en la vida diaria.

Beneficios del yoga en pareja

En el caso del yoga, todos estos valores compartidos en el deporte, se dan de una manera más íntima. La práctica del yoga es un camino de profundidad interna y descubrimiento de uno mismo. Compartir este estilo de vida con la persona que te acompaña, es compartir una experiencia única y establecer una conexión muy especial.

Cuando realizamos ciertas posturas o asanas, crece nuestra conciencia corporal y la confianza en nosotros mismos. Confiar en nuestras posibilidades es indispensable para poder ejecutarlas con éxito. Cuando realizamos posturas en pareja, esta necesidad de confianza se proyecta hacia el compañero. Por ello, debe existir la tranquilidad de que la pareja va a responder como debe para que puedas alcanzar la posición con éxito.

Compañerismo

Nada mejor para afianzar una relación, que tener que ceder en algunos casos cuando el otro no se ve capaz de ciertas posturas. Ambos debéis estar al mismo nivel para poder crecer y evolucionar juntos.

Confianza

Sin confianza en la pareja es imposible que las asanas puedan salir bien, especialmente aquellas en las que dependes de la estabilidad del compañero. Por ello, el yoga te conduce hacia la confianza, en ti mismo y en el acompañante.

Compartir el conocimiento

El yoga es un camino de profundo conocimiento interior. Compartiendo la práctica con tu pareja, serás partícipe de su propio autodescubrimiento. Ser cómplices de los avances y logros del otro, no tiene precio.

Diversión

Pero la práctica del yoga, más allá del autoconocimiento, la calma, la respiración y el silencio, también es pasión, diversión y entusiasmo. Realizando ciertas posturas de yoga con tu pareja te reirás y pasarás rato inolvidables que os ayudarán a disfrutar vuestra relación, más allá de la sesión.