El verano es un momento muy esperado para todos. Pero no solo para la gente adulta. Los más pequeños de la casa disfrutan muchísimo de unos meses de vacaciones en los que correr, saltar y jugar al aire libre. No obstante es muy importante hacerlo de la forma más segura posible por ello, niños y sol, es una combinación que requiere unos cuidados básicos.

El verano, una mayor exposición de los niños al sol

Muchos adultos estresados por la vida laboral, recuerdan con nostalgia los tiempos de niñez, en los que jugar y no llegar tarde al colegio, eran las exigencias de la vida. No obstante, debes saber que los niños también están sometidos a muchas presiones, aunque ahora no lo recuerdes. Acudir de lunes  viernes al colegio durante muchas horas, cumplir con las actividades extraescolares, llevar sus tareas al día, sacar buenas notas… son algunas de las obligaciones de los pequeños.

Cuando llega el verano sienten que, de pronto, son libres. No tienen que madrugar tanto como de costumbre, los deberes en verano son más llevaderos y disponen de más tiempo para disfrutar con la familia y los amigos. Juegan en el parque, se van de excursión y se dan largos baños en la playa o la piscina. Todo ello les hace felices sin pensar en consecuencias. Sin embargo, nosotros como adultos, tenemos que ser responsables de su salud y, por ello, cuando se una el factor niños y sol, debemos estar alerta.

Niños y sol, el cuidado básico

La piel de los niños, está más indefensa frente a los posibles daños producidos por el sol. Si bien es cierto que jugar y hacer deporte al aire libre es muy saludable, deben hacerlo con determinadas precauciones.

  • Los niños menores de 3 años no deben quedar directamente expuestos a los rayos solares.
  • Entre las 12 horas y las 16 horas no se recomienda la exposición en adultos. Mucho menos en niños.
  • Debemos aplicarles un protector solar de factor alto y renovarlo con frecuencia. Si se bañan, es necesario tener este aspecto presente porque tienen más posibilidades de sufrir daños. Por ello, utiliza un protector resistente al agua, especial para niños, y no te quedes corto en las aplicaciones.
  • Proteger su cabeza con una gorra es imprescindible para evitar mareos o golpes de calor.
  • Al igual que la piel, los ojos de los niños también son más sensibles. Por ello es importante que utilicen gafas de sol adaptadas al tamaño de su cabeza. Es MUY IMPORTANTE que sean gafas de óptica, de alta calidad. De lo contrario podría resultar contraproducente y ocasionarles más daños.
  • Incúlcales las medidas básicas de protección solar. De esta manera si se te olvida algún detalle, ellos sabrán recordártelo y serán poco a poco responsables de sí mismos.