Subir escaleras no es una actividad que a muchos entusiasme, sobre todo si existe la posibilidad de coger un ascensor o escaleras mecánicas. Aun así, hay quien es consciente de que es mucho mejor activar las piernas con los escalones, pero no logramos entender por qué nos cansamos aun siendo deportistas. No te sientas raro si estás habituado a correr varios kilómetros y llegas con la lengua fuera por subir las escaleras del metro.

¿Por qué sucede esto? Te contamos tres razones por las que te ocurre y la solución para mitigar ese efecto.

Los músculos no han calentado previamente

Como es normal, antes de realizar una rutina de entrenamiento, dedicamos unos minutos a calentar con movimientos similares a los que vamos a trabajar. Ya sabes que así aseguramos una correcta circulación sanguínea y de oxígeno necesario para que los músculos rindan al 100%.

Al subir escaleras, luchamos contra la gravedad y el peso de nuestro propio cuerpo al moverse. Y claro, no nos vamos a poner a calentar antes de subir escalones, porque es algo que forma parte de nuestro día a día. Así que como los músculos no están preparados para afrontar el ascenso, notamos que nos falta el aire o nos cansamos.

Las fibras musculares de contracción rápida se fatigan

Timothy J. Michael, profesor de ciencias en el Western Michigan University, asegura que “lo que sucede es que cuando corres tu cuerpo utiliza fibras musculares distintas a las que usas cuando estas subiendo escalones”.

Para entender esto, es necesario que conozcas que existen dos principales tipos de fibras musculares:

  • Contracción lenta. Este tipo de fibras tienen una alta resistencia a la fatiga y ayudan a mantener una actividad durante un período prolongado de tiempo. Por ejemplo, correr o montar en bicicleta en largas distancias.
  • Contracción rápida. En cambio, estas tienen muy poca resistencia a la fatiga y se activan cuando realizamos movimientos rápidos y potentes como saltar o sprints.

Cuando subimos escaleras, necesitamos elevar el cuerpo de forma vertical; por lo que requeriremos el uso de fibras musculares de contracción rápida y no se podrá evitar la fatiga.

Despertamos músculos poco usados

Puedes estar en buena condición física, pero no aportarle a tu cuerpo los estímulos suficientes. Además, es posible que tus músculos se hayan adaptado al entrenamiento y a la intensidad, por eso es tan importante ir variando de rutina.
Por ejemplo, supongamos que sueles trabajar los cuádriceps y los isquiotibiales, pero te olvidas de los gemelos y glúteos. Será totalmente normal que te canses al subir escaleras, debido a la activación de los músculos que no sueles entrenar.

¿Cómo podemos subir escaleras dignamente?

Estamos siendo un poco extremistas con este tema, pero si quieres subir escaleras y llegar arriba sin tener que decir “¡Ay!”, lo ideal es que tengas en cuenta estos consejos:

  • Varía de rutina de entrenamiento e incluye ejercicios que activen la mayor parte de los músculos de tu cuerpo, y en diferentes ángulos.
  • Haz sentadillas y trabaja bien el tren inferior.
  • Anímate a subir escaleras cuando entrenes, así te aseguras una mejora de la resistencia.