¿Sabes qué son las mialgias? Tal vez tú las tienes

Muchas veces, debido a nuestro estilo de vida, ya sea muy deportista o muy sedentario, tenemos dolores musculares que surgen así de repente sin motivo aparente. Pues sí que hay causas para esas punzadas y esos dolores musculares, y por eso estamos aquí, para explicar qué son las mialgias, las causas, el diagnóstico médico y los posibles tratamientos y cómo prevenir su aparición.

Hay un refrán que dice «No te acostarás sin aprender algo nuevo», y se podría aplicar perfectamente a este artículo. Hemos empezado sin saber que son las mialgias y vamos a terminar conociendo cómo se tratan y previenen. Y es que, seguro que más de una ocasión en los últimos 3 años hemos sufrido mialgias y no lo sabíamos, y perdonadnos, pero no será la última vez que las suframos.

No entremos en pánico, las mialgias no son graves, aunque su nombre suene a enfermedad venérea, son solo dolores musculares, pero tienen una serie de causas que es lo que provoca que surjan, tienen un diagnóstico, un tratamiento muy eficaz y nosotros conocemos algunas pautas para prevenir su aparición.

¿Qué son las mialgias?

Lo importante es definir qué es una mialgia, y luego entrar al grueso del tema que lo dividiremos en varios apartados para que todo quede explicado de forma clara y concisa.

La mialgia se conoce como dolor muscular y no es grave, salvo que el dolor sea muy agudo, intenso y no permita la movilidad de la zona. Estos dolores musculares se producen en casi cualquier parte del cuerpo y esto se debe a que los músculos ayudan al cuerpo a mantenerse y son órganos que permiten la movilidad, estos mismos músculos se contraen y se relajan para permitir el movimiento. Hasta aquí todo bien, salvo cuando esas propiedades de los músculos se ven alteradas y llegan los dolores, es decir, las mialgias.

Se caracterizan por presencia de dolor en una zona muscular concreta, además, a veces suelen ir acompañadas de otros síntomas como pesadez o dolores de cabeza en el caso de mialgias en la zona de las cervicales. Si bien, es cierto que pueden aparecer en cualquier músculo de cualquier parte del cuerpo, pero son muy comunes en cuello, espalda, hombros, brazos y piernas.

En resumen, las mialgias son dolores musculares que de repente surgen y no sabemos por qué, pero sí que tienen una causa y es lo que venimos a explicar a lo largo de las líneas que componen este texto.

Causas principales de las mialgias

Como ya hemos dicho, la mialgia es un dolor muscular, pero no siempre está relacionado con un esfuerzo físico o una mala postura, sino que a veces puede ser señal de que podemos padecer fibromialgia. Las principales causas de la aparición de las mialgias son:

  • Sobreesfuerzo del músculo.
  • Mucho tiempo sentados o tumbados.
  • Malas posturas.
  • Desgarros musculares.
  • Esguinces.
  • Inflamación de la zona y sarpullido.
  • Infecciones y catarros como la gripe.
  • Tomar ciertos medicamentos.
  • Fibromialgia.
  • Falta de movimiento de ese músculo.

Un chico haciendo flexiones

Por lo que vemos, la mialgia puede atacarnos en cualquier momento, además, podría ser indicativo de sufrir o ser propensos a sufrir fibromialgia. En caso de tener familiares con esta afección y ser conscientes de que sufrimos mialgias de vez en cuando, es conveniente ponernos en manos de un especialista y que nos indique cómo proceder.

Diagnóstico y tratamiento

Solo un profesional médico puede evaluar nuestro caso y determinar que son mialgias, a qué se deben y si desembocan en algún tipo de enfermedad o no. Hemos visto que la mialgia puede ser consecuencia de un desgarro muscular, un sobreesfuerzo físico, un esguince lo algo así, por lo que primero hay que ir descartando opciones. Además, aquellas zonas que han sufrido en el pasado, suelen reflejar dolores de vez en cuando, por ejemplo, si nos hemos roto un hueso, con el paso del tiempo sentimos que esa zona nos duele de vez en cuando.

Si el médico determina que sufrimos mialgias, el mejor tratamiento es acudir a un fisioterapeuta, ya que también existe la opción de tomar analgésicos y calmante, pero nosotros siempre recomendamos dejar los medicamentos como segunda opción o como única vía cuando no hay más remedio.

El fisioterapeuta realizará técnicas y métodos para relajar la zona mediante masajes terapéuticos, terapia de calor, electroterapia, estiramientos, nos ayudará a reeducar nuestras posturas, etc. Todo aquello que sea para mejorar nuestra situación y ayudarnos a sanar ese dolor

Así se pueden prevenir las mialgias

Sí, podemos prevenir la mialgia, pero no es fácil, ya que es más un trabajo de cortar ciertas rutinas y hacernos consientes de nosotros mismos en todo momento, que de tomar una decisión sencilla como elegir si beber agua fresquita o agua caliente.

  • Si trabajamos sentados, tenemos que levantarnos cada hora andar, estirarnos enteros y realizar alguna actividad rápida como dar saltos de tijera.
  • Realizar alguna actividad física con intensidad moderada con bastante asiduidad.
  • Mantenernos siempre hidratados, aunque no tengamos sed.
  • Incorporar calentamientos y estiramientos a nuestras sesiones de entreno.
  • Evitar el sedentarismo.
  • Llevar una dieta variada y equilibrada.
  • Practicar técnicas de relajación.
  • Cuidar nuestra postura en todo momento, ya sea estudiando trabajando, en el coche, en el sofá, en el cine, etc.
  • Realizar estiramientos, aunque no hagamos ejercicio ese día.
  • Descansar mucho y muy bien, para ayudar al organismo a preparar y curar los tejidos de nuestros músculos.

Como vemos, siempre todo pasa por realizar ejercicio moderado varias veces por semana, llevar una dieta variada rica en vegetales, verduras, hortalizas, legumbres, frutas, cereales, semillas, etc. y alejándonos lo máximo posible de los ultraprocesados, las comidas preparadas, las bebidas azucaradas, la bollería, y los vicios negativos como el tabaco, el alcohol y otras sustancias no permitidas.

También recomendamos un chequeo puntual cada año o 2 años como máximo, eso nos puede ayudar a prevenir multitud de problemas, ya sea de peso, azúcar, de visión o audición, alergias, problemas de corazón, consecuencias del estrés, de carácter dermatológico como dermatitis seborreica, acné, alergias, infecciones en la piel, etc., colesterol, infección, problemas en articulaciones, osteoporosis, etc.

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