¿Por qué se produce el hipo?

¿Por qué se produce el hipo?

Carol Álvarez

El hipo puede ser molesto, pero por lo general tiene una corta duración. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar episodios recurrentes que afecten a la vida diaria. El hipo persistente, también conocido como crónico, ocurre en momentos que duran más de 48 horas.

En su forma más básica, se trata de un reflejo. Ocurre cuando una contracción repentina del diafragma hace que los músculos de su pecho y abdomen tiemblen. Luego, la glotis, o la parte de la garganta donde se encuentran las cuerdas vocales, se cierra. Esto crea el ruido del aire expulsado de los pulmones, o el sonido de «hipo» involuntario. Las cosas que irritan el estómago o hacen que se expanda rápidamente suelen desencadenar hipo. Esto incluye las cosas que comemos, así como la cantidad y la rapidez con la que comemos.

No hay forma de anticiparlo. Con cada espasmo, suele haber una ligera tensión en el pecho o la garganta antes de emitir el distintivo sonido de hipo. La mayoría de los casos comienzan y terminan abruptamente, sin razón aparente.

Causas de tener hipo

Se han identificado numerosos orígenes de tener este molesto acto involuntario. Sin embargo, no existe una lista definitiva de factores desencadenantes. El hipo suele aparecer y desaparecer sin motivo aparente. Las posibles causas comunes de hipo a corto plazo incluyen:

  • Comer en exceso
  • Comer comida picante
  • Consumir alcohol
  • Beber bebidas carbonatadas, como refrescos
  • Consumir alimentos muy calientes o muy fríos
  • Cambio repentino en la temperatura del aire
  • Tragar aire mientras masca chicle
  • Emoción o estrés emocional
  • Aerofagia (tragar demasiado aire)

En el caso de durar más de 48 horas se clasifican según el tipo de irritante que da su origen. La mayoría de los hipo persistentes se deben a una lesión o irritación del nervio vago o frénico. Los nervios vago y frénico controlan el movimiento de su diafragma. Estos nervios pueden verse afectados por irritación del tímpano, dolor de garganta, un bocio, reflujo gastroesofágico, un tumor o quiste esofágico. Otras causas de hipo pueden afectar al sistema nervioso central.

El hipo que dura períodos más largos también puede estar causado por:

  • Abuso de alcohol
  • El consumo de tabaco
  • Reacción de anestesia después de la cirugía
  • Ciertas clases de medicamentos, incluidos barbitúricos, esteroides y tranquilizantes
  • Diabetes
  • Desequilibrio de electrolitos
  • Insuficiencia renal
  • Malformación arteriovenosa (una afección en la que las arterias y las venas se enredan en el cerebro)
  • Tratamientos de cáncer y quimioterapia
  • Enfermedad de Parkinson (una enfermedad degenerativa del cerebro)

niña con hipo

¿Se puede tratar? Remedios caseros para el hipo

La mayoría de los hipo no son algo urgente ni nada de lo que preocuparse. Sin embargo, un episodio prolongado puede resultar incómodo y perjudicial para la vida diaria. Se recomienda acudir a un médico si tenemos hipo que dura más de dos días. Solo el especialista puede determinar la gravedad del hipo en relación con la salud general y otras condiciones.

Existen numerosas opciones para tratarlo. Por lo general, un caso de hipo a corto plazo se solucionará solo. No obstante, la incomodidad puede hacer que la espera sea insoportable si dura más de unos pocos minutos. Aunque se ha demostrado que ninguno de estos trucos detiene el hipo, los siguientes tratamientos se pueden probar en casa:

  • Respira en una bolsa de papel.
  • Come una cucharadita de azúcar granulada.
  • Contén la respiración.
  • Bebe un vaso de agua fría.
  • Tira de tu lengua.
  • Intenta jadear o eructar a propósito.
  • Lleva las rodillas al pecho y mantén esta posición.
  • Relájate y respira de manera lenta y controlada.
  • Tomar tres sorbos de agua. En el primero sorbo decir en voz alta: Hipo de Dios, en el segundo: San Pedro me lo dio y en el tercero: Ya se me quitó.
  • Bebe agua helada. Beber agua fría lentamente puede ayudar a estimular el nervio vago.
  • Bebe del lado opuesto del vaso. Inclina el vaso hacia arriba debajo de la barbilla para beber del otro lado.
  • Bebe lentamente un vaso de agua tibia sin dejar de respirar.
  • Bebe agua con un paño o una toalla de papel. Cubre un vaso de agua fría con un paño o toalla de papel y beba a sorbos.
  • Chupa un cubito de hielo. Chupa el cubito de hielo durante unos minutos y luego trágalo una vez que se haya reducido a un tamaño razonable.
  • Haz gárgaras con agua helada. Haz gárgaras con agua helada durante 30 segundos.
  • Come una cucharada de miel o mantequilla de cacahuete. Deja que se disuelva un poco en la boca antes de tragar.
  • Chupa un limón. Algunas personas agregan un poco de sal a su rodaja de limón. Enjuaga la boca con agua para proteger los dientes del ácido cítrico.
  • Pon una gota de vinagre en tu lengua.

Si aún tienes hipo después de 48 horas, acude a un médico. Se puede intentar un lavado gástrico (bombeo del estómago) o un masaje del seno carotídeo (frotando la arteria carótida principal en el cuello). Si no está clara la causa del hipo, es posible que tu médico recomiende realizar algunas pruebas. Estos pueden ayudar a detectar cualquier enfermedad o afección subyacente.

¿Cómo evitar la aparición del hipo?

El hipo puede ocurrir a cualquier edad. Incluso mientras el feto todavía está en el útero de la madre. Sin embargo, existen varios factores que pueden aumentar la probabilidad de desarrollarlo. Por ejemplo, se puede ser más susceptible si nos hemos sometido a una anestesia general, si se ha realizado una cirugía abdominal o si somos hombres.

Por desgracia, no existe un método probado para prevenir el hipo. Cualquier cosa que nos irrite el esófago o cause distensión del estómago puede causar hipo después de comer. Sin embargo, si lo sufrimos con frecuencia, podemos intentar reducir la exposición a los desencadenantes conocidos. Algunos de los siguientes actos puedes promover su aparición:

  • No comer en exceso.
  • Evitar las bebidas carbonatadas.
  • No tomar líquidos muy fríos.
  • No hablar mientras se come.
  • Protegernos de los cambios bruscos de temperatura.
  • No beber alcohol.
  • Mantener la calma y tratar de evitar reacciones emocionales o físicas intensas.
  • No comer muy rápido
  • Evitar los alimentos muy ácidos.