Amo dormir. Todos lo hacemos. Los expertos de la salud aseguran que nuestro descanso es lo más valioso para mantener una buena salud general. Nuestras vidas ajetreadas, los viajes, la conciliación familiar, el gimnasio y las redes sociales hacen que el sueño quede en un segundo plano (si no tercero). Lo peor de todo esto es que dormir mal tiene un efecto negativo en cualquier parte de nuestro cuerpo. Por eso, se recomienda dormir al menos 7 horas por la noche, aunque casi el 35% de los adultos no llegan a ese mínimo.

¿Quieres saber de qué manera influye el descanso en todo tu cuerpo? ¡Atento!

Así afecta en…

Tu cerebro

Puede ser que mantengas todo tu cuerpo relajado durante el descanso nocturno, excepto tu cerebro. Mientras dormimos, el cerebro está procesando la información que ha obtenido durante el día, creando nuevos recuerdos, consolidando las cosas que has aprendido y también eliminando cosas que no son tan importantes. Es por eso que darte un atracón de información antes de una presentación es contraproducente si no duermes. Estás acumulando muchos datos, pero tu cerebro no es capaz de procesarla ni retenerla.

Es obligatorio descansar para sellar todo lo que has aprendido. De hecho, un estudio publicado en PLoS ONE mostró que las personas que se dormían después de aprender algo, podían recordar mejor la información más adelante.

Además, disminuir las horas de sueño pueden afectar negativamente a la toma de decisiones, la resolución de problemas y la forma en que manejas las emociones. Tan importante es que, según los Institutos Nacionales de la Salud, aseguran que la deficiencia de sueño también está relacionada con la depresión, el suicidio y el riesgo en el cambio de humor.

Tus ojos

Un pequeño estudio contó con la participación de 40 voluntarios, y se demostró que las personas que se privaban de dormir, tenían los párpados más colgantes, los ojos más rojos e hinchados y unas ojeras más oscuras que las personas que gozaron de ocho horas de sueño normal.

Pero no solamente importa la apariencia. Si alteramos el descanso, los músculos de alrededor de los ojos tampoco tienen un descanso adecuado, así que es normal que sufras espasmos y contracciones en los ojos. Tampoco es que estos síntomas afecten a la visión, pero sí pueden ser molestos.

Tu nariz

Aunque no lo creas, dormir demasiado poco podría ser el culpable de tener secreción nasal. Esto se debe a que cuando estás profundamente dormido, tu cuerpo está fortaleciendo el sistema inmunológico, ya que las células y proteínas que combaten las infecciones pueden alejar a los invasores extraños (resfriados o gripe, por ejemplo).

En cambio, la falta de sueño interrumpe el funcionamiento del sistema inmunológico. De hecho, un estudio descubrió que las personas que duermen menos de seis horas tienen más probabilidades de enfermarse cuando se exponen al virus del resfriado. Y es mucho peor aún dormir poco cuando ya se está enfermo.

Tu corazón

Todo está relacionado en el organismo. La presión arterial disminuye cuando tenemos un sueño normal. En el caso de no dormir lo suficiente, tu presión arterial se mantiene elevada durante períodos más prolongados. Esto podría llevar a una hipertensión crónica, que es uno de los principales factores de riesgo en enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

El sueño interrumpido (apnea del sueño) también es un problema. Al tener interrupciones constantes en la respiración, la presión arterial tiene grandes fluctuaciones, que básicamente son una tensión extra en el corazón. De manera indirecta afecta al corazón, pero también te lleva a una alimentación poco saludable, falta de ejercicio y un alto nivel de estrés. Por ende, todo contribuye a una enfermedad cardíaca.

Tu peso

Sí, no es la primera vez que lo decimos, dormir poco está relacionado con el aumento de peso. Tanto por tener más horas en las que puedes comer, como por unos altos niveles de grelina. La hormona leptina suprime el hambre y la grelina estimula el apetito; al privarnos de dormir, la leptina se reduce y la grelina aumenta, por lo que se aumentan las posibilidades de subir de peso.

Estos cambios hormonales son la razón por la que tiendes a tener un hambre voraz a media noche. Además, las opciones para picar siempre son las menos saludables (galletas, chocolates, patatas…). Todo esto también favorece a que desarrolles diabetes de tipo II.

mujer bostezando en la calle

Tu digestión

Muy relacionado con el punto anterior. Dormir poco también puede provocar dolores de estómago e indigestión. Cuando no descansamos, los niveles de estrés aumentan en nuestro organismo, provocando que la sangre y los nutrientes se desvíen del intestino y otras partes del cuerpo. Es decir, cualquier alimento que esté en tu estómago no dispondrá de secreciones normales de ácidos y bilis, por lo que las contracciones del intestino para mover los alimentos se reducirán y la absorción de los mismos será más lenta.

Como resultado obtendremos estreñimiento, diarrea, hinchazón, flatulencia, ardor de estómago y dolor.

Tu piel

Cuanto más descanses, mejor piel lucirás. Reposar la belleza no es una broma. Mientras estamos dormidos, la piel trabaja arduamente para reparar las células que se dañaron durante el día. Si no tenemos un sueño equilibrado, se aumentan los niveles de inflamación y las hormonas del estrés, pudiendo hacer que aparezcan problemas de la piel como el acné, el eccema y la psoriasis.

Incluso, la calidad de sueño puede afectar a la percepción del dolor. Dormir poco aumenta la sensibilidad al dolor al adormecer la respuesta analgésica del cerebro, según un estudio que se publicó este año en el Journal of Neuroscience.

Tu libido

La cama no solamente está para dormir (ejem). Una investigación publicada en el Journal of Sexual Medicine, asegura que las mujeres que dormían una hora extra tenían más probabilidades de tener relaciones sexuales al día siguiente. En cambio, las mujeres que no duermen lo suficiente pueden experimentar una libido mucho más inferior.

En el caso de los hombres, pasa algo parecido. La falta de sueño puede disminuir los niveles de testosterona, reduciendo así el deseo sexual. Incluso, un mal descanso se asoció con una menor concentración de espermatozoides.