El gimnasio es un templo dedicado al culto al cuerpo y la práctica regular de una actividad que favorece nuestra salud. Sin embargo, no gusta a todo el mundo. Hay quienes desean cuidarse y estar en forma, pero no encuentran ningún atractivo en el fitness. Si te sientes identificado, presta atención a las 3 alternativas al gimnasio que te exponemos a continuación.

No todo el que no va al gimnasio es alguien sedentario que rechaza un estilo de vida saludable. Hay personas a las que no les gusta, no les motiva y, en consecuencia, no les favorece. Si esto te ocurre a ti, debes saber que no está todo perdido. Hay infinitas maneras de llevar una vida activa y saludable sin necesidad de ir, concretamente, a un gimnasio. Lo importante es que te muevas, que disfrutes de una vida activa y que favorezca el posterior descanso nocturno. Dedicar un rato al día una actividad deportiva, tiene grandes beneficios para la salud física y mental y, además, ayuda a exprimir el exceso de energía acumulada que, en ocasiones, nos mantiene en vela por las noches.

Sin embargo, esto no quiere decir que debas acudir a un gimnasio y, si no lo haces, dejas de ser una persona físicamente activa. Hay muchas otras alternativas y hoy te exponemos 3 buenas opciones. Si ninguna de estas te convence, sigue sin ser preocupante. Hay tantas alternativas como quieras y seguro que, más tarde o más temprano, das con la ideal para ti. Pero, para ello, tienes que ponerte las pilas y no desistir en la búsqueda.

3 Alternativas al gimnasio que debes reflexionar

1.Bailar

Seguro que has visto alguna vez la gran condición física que los bailarines/as. Sus físicos son espectaculares y, detrás de lo que parece sencillo, hay un trabajo brutal. Si tienes una espinita clavada con el baile, acude a un centro de danza e infórmate de las distintas disciplinas que ofrecen. Ya sea baile contemporáneo, clásico, funcky, jazz, pole dance, zumba… cualquiera de ellas tiene mucho que aportarte. Además, en estas escuelas suelen incluir distintas variedades como pilates, yoga, stretching, acondicionamiento físico… todo ello para que logres mejorar tu capacidad física, definir y muscular tu cuerpo y trabajar de una forma diferente, pero intensa, al ritmo de la música.

Bailar tiene grandes beneficios más allá de los físicos. Y es que es una auténtica medicina para la mente. El rato que dedicas a bailar, si es que de verdad te gusta, es un momento de desconexión, de cambio de perspectiva ante las preocupaciones de la vida. Además, te permite conocer más gente y, quién sabe, ¡tal vez acabes bailando sobre un escenario!

gimnasio

2.Nadar

La natación es uno de los deportes más completos que existen. Trabajan el cuerpo de una forma global y el riesgo de lesión es prácticamente nulo, ya que no es un deporte de impacto. La evolución se puede observar progresivamente de una forma muy visible. La capacidad de resistencia, coordinación y flexibilidad mejoran y se fortalece y tonifica la musculatura, definiendo la figura y mejorando el acondicionamiento físico. Como ves, no es necesario acudir cada día al gimnasio para estar en forma.

Si nunca lo has probado, debes saber que esta disciplina, que se puede practicar durante todo el año, engancha. Y es que llevarla a cabo, aporta bienestar, calma, relajación y la sensación de un trabajo efectivo y bien hecho. Puedes hacerlo tanto en clases colectivas, como individualmente. Los cambios se perciben notablemente a nivel físico, evidenciando un cuerpo trabajado en su totalidad, fuerte, ágil y funcionalmente preparado para afrontar la vida.

3.Correr

Otra gran opción para alérgicos al gimnasio y amantes del aire libre. El running es el deporte de moda desde hace un tiempo. Cada vez aparecen nuevos complementos para hacer de tu carrera una auténtica experiencia, medida al milímetro y con los resultados plasmados. Puedes saber la distancia recorrida, el ritmo de la carrera, calorías quemadas, pasos dados… Es una manera perfecta de llevar un control sobre tu rutina deportiva de una forma eficaz. Quienes salen a correr con frecuencia, aseguran encontrar en el momento del ejercicio, un momento de desconexión de lo cotidiano. Se trata de un momento para uno mismo cuyo contrincante es la propia marca personal.

Tienes la posibilidad de hacerlo tanto en grupo, como de forma individual, siendo ambas opciones muy productivas y beneficiosas para la salud física y mental. Correr te permite adaptar el tiempo y la ruta a tus propias necesidades; yendo de menos a más y observando una evolución que aporta motivación y ganas por seguir creciendo. Cualquier persona puede llevarlo a cabo, siempre y cuando lo haga como corresponde y permita a su cuerpo adaptarse a la nueva rutina.

Sea cual sea la nueva disciplina en a que te inicies, debes saber que lo más importante es que ésta te satisfaga y te haga sentir bien. El deporte no es una obligación, es un momento que te dedicas a ti para mejorar, crecer, evolucionar y sentirte mejor contigo mismo. Tu salud te lo agradecerá, tu calidad de vida mejorará y, además, envolverás la rutina de otros hábitos saludables, como una buena alimentación y un descanso reconstructivo. Si no te gusta ir al gimnasio, no eres ni el primero ni el último. ¡Que eso no te frene!