Con la llegada del frío y los cambios de temperatura al salir a la calle, es habitual que empecemos a caer en el primer resfriado de la temporada. Esto hace que nos planteemos si podemos entrenar estando enfermos o no, sobre todo si tenemos fiebre.

Realizar deporte de manera habitual convierte más fuerte a nuestro sistema inmunológico, o lo que es lo mismo: si estás en forma eres menos propenso a caer enfermo. Pero también es cierto que llevar a nuestro cuerpo a un desgaste prolongado, favorece a que nuestras defensas se debiliten y caigamos más fácilmente en alguna enfermedad. Lo mejor es hacer deporte de forma moderada o trabajar en una buena recuperación de nutrientes y descanso. ¡Siempre debes escuchar a tu cuerpo!

Para saber si podemos entrenar estando enfermos, primero debemos diferenciar si tenemos un resfriado, una gripe o un simple dolor de cabeza. Así determinaremos si afectará negativamente a nuestra recuperación.

¿Puedo sudar la fiebre mientras entreno?

Es bien sabido que el hecho de sudar sirve para regular nuestra temperatura corporal, nada que ver con perder más o menos peso. Si piensas que sudar haciendo deporte puede ayudarte a bajar la fiebre, estás en lo cierto, pero no es nada recomendable.

Realizar ejercicio supone un gasto de energía que un organismo dañado por la fiebre no puede afrontar. Antes de cometer alguna locura, tenemos que intentar pensar cuál es el foco de esa fiebre y pararlo. Recordemos que el estado gripal es ocasionado por una infección vírica y que no debemos automedicarnos con antibióticos, puesto que estos solo matan bacterias, no virus.

Lo más aconsejable es disminuir la fiebre con métodos como las duchas frías, paños templados o hielo en zonas axilares; nada de deporte, que además puede aumentarte el estado febril.

¿Y si solo tengo un resfriado?

Si no tenemos constancia de una temperatura mayor a 37’5º en nuestro cuerpo, puedes entrenar de forma moderada. Tú mismo notarás que tus capacidades no serán las mismas: te costará más respirar debido al congestionamiento nasal, tendrás tos o estornudos y dolor de garganta. No fuerces y entrena a una intensidad media con respecto a tu entrenamiento habitual.

Según los médicos de Universidad de Ball State en Indiana, “está comprobado que el ejercicio físico estimula el sistema inmunitario del corredor, por tanto ejercitarse de forma moderada-suave podría ayudar a un mejor funcionamiento de nuestras defensas frente a los virus que nos están atacando”.

Recuerda que un resfriado dura una semana, por lo que notarás mejoría poco a poco y podrás retomar tu intensidad normal. Es muy importante la hidratación que debes mantener estando resfriado, tanto si entrenas como si no.

Resumiendo, si te encuentras con un catarro que te permite seguir asistiendo a clase o al trabajo, puedes entrenar de forma moderada; pero si la fiebre está llamando a tu puerta, aparta las mancuernas, la bicicleta y las zapatillas durante unos días.

Cuídate y descansa los días que sean necesarios, ¡seguro que tus compañeros de gimnasio también te lo agradecerán!