Así puedes saber si eres intolerante a la fructosa

Detectar la intolerancia a la fructosa es un proceso más o menos largo que se realiza cuando el paciente tiene síntomas de intolerancia o alergia a los alimentos con fructosa. Hay dos tipos, principalmente y puede aparecer casi en cualquier momento, por lo que es importante conocer sus síntomas para detectar a tiempo la intolerancia.

Por si hay algún despistado en la sala, la fructosa no solo viene de la fruta. La fructosa es un tipo de azúcar monosacárido que aparece en muchas frutas, pero también en verduras, legumbres, frutos secos, huevos, algunos pescados y algunos tipos de carne y, para más inri, es un aditivo o edulcorante que se usa en muchos alimentos ya preparados.

Y para más inri aún, el azúcar común, más conocido como sacarosa, es un disacárido. Esto quiere decir que está formado por dos elementos, uno de ellos es la fructosa y el otro la glucosa.

Es por esto por lo que hay que estar pendientes de los síntomas de la intolerancia a la fructosa para saber detectarlo a tiempo y poner remedio. Al final de este texto explicaremos cómo se hace el diagnóstico, cómo son las pruebas de la intolerancia a la fructosa y cuál suele ser el tratamiento.

Qué es la intolerancia a la fructosa y tipos

Cuando se trata de la fructosa no está bien dirigirse a esta intolerancia como un tipo de alergia. Cuando se habla de alergia en alimentos, se espera una reacción adversa y descontrolada de las defensas de nuestro cuerpo que intentan protegerse de ese elemento que causa la alergia.

Las alergias a frutas y verduras existen y causan esa reacción en algunos casos, pero no existe la alergia a la fructosa, sino que lo correcto es referirse a ella como intolerancia.

Siguiendo con el tema de qué es la intolerancia a la fructosa, es conveniente conocer los dos tipos que hay así podremos ir desmenuzando el tema y ver en cuál encajamos:

  • Intolerancia hereditaria a la fructosa: estamos ante un defecto genético donde nos falta la enzima Aldolasa B. Esto provoca un mal funcionamiento a la hora de metabolizar la fructosa y, a su vez, eso da como consecuencia la acumulación de productos intermediarios del metabolismo de la fructosa. En este caso es irreversible y suele aparecer cuando el niño comienza a introducir la fruta y la verdura en su dieta diaria.
  • Síndrome de mala absorción: se da cuando existe un problema de base y es que la mucosa intestinal no absorbe la fructosa. Ahí empieza el problema, ya que esta llega al intestino grueso, se fermenta con la ayuda del microbiota intestinal y empiezan los síntomas de la intolerancia.

Una mujer con dolor de estómago en la cama

Principales síntomas de la intolerancia a la fructosa

Como ya venimos del apartado anterior, sabemos que existen dos tipos de esta intolerancia, por lo que ahora al clasificar sus síntomas, también vamos a hacer la misma división.

  • Condición hereditaria: convulsiones, vómitos, ictericia, exceso de sueño e irritabilidad. Estos síntomas a veces se relacionan con una enfermedad hepática, puesto que también existe acumulación de sustancias tóxicas.
  • Por mala absorción: diarreas prolongadas en el tiempo, fatiga, depresión, dolores de cabeza, confusión mental, irritabilidad, etc. Si las diarreas se prolongan durante muchos días pueden provocar que no se absorban otros nutrientes esenciales para el organismo.

Además de estos síntomas hay otros que también son comunes en ambos tipos de intolerancia a la fructosa: molestias abdominales, distención abdominal, eructos, flatulencias, estreñimiento, mareos, náuseas, alteraciones menstruales, dermatitis, dolores musculares, pérdida de peso, debilidad en las uñas, picores en la piel, etc.

Debemos aclarar que nuestros síntomas pueden o no coincidir con estos que hemos mencionado.

Diagnóstico, pruebas y tratamiento

Ahora la gran pregunta es, ¿cómo se diagnostica la intolerancia a la fructosa? No es un trabajo sencillo, pero suele ser muy eficaz y los falsos positivos suelen ser escasos. Existen diferentes métodos entre los que destacamos el test de hidrógeno, ya que es la prueba más extendida por ser indolora, cero invasiva y bastante fiable.

En caso de que salgan resultados no esclarecedores se pueden realizar otras pruebas médicas para descartar otras causas o enfermedades como problemas hepáticos, síndrome del intestino irritable, entre otros.

Diagnóstico y pruebas principales

La prueba de diagnóstico más extendida es el test de hidrógeno y es la que se hace cuando somos adultos, ya que la opción de mutación genética solo es para niños pequeños y se hace mediante el estudio genético con análisis de sangre y otros tejidos.

Con respeto al test de hidrógeno lo que se intenta averiguar es una mala absorción de la fructosa. Se trata de test no invasivo y sin riesgos, pero suele dar falsos positivos. La finalidad es detectar (vía oral) la fructosa que llega al colon sin ser absorbida, por eso se mide el nivel de hidrógeno y metano en el aliento. Porque cuando la fructosa llega al intestino grueso se metaboliza y produce gases de hidrógeno y metano que se expulsan con la respiración.

El test se inicia tras una primera medición basal en ayunas y luego se realizan otras mediciones cada 15 o 30 minutos. Esta prueba puede durar hasta 150 minutos.

La otra prueba para realizar el diagnóstico es la prueba de la curva de glicemia. Suele ser una prueba dolorosa, costosa y con resultados menos específicos. Por último, está la biopsia intestinal que consiste en recoger una muestra de los intestinos para determinar la funcionalidad de los trasportadores de fructosa.

Una mujer con dieta por intolerancia a la fructosa

Tratamientos para la intolerancia a la fructosa

Tanto si tenemos intolerancia de un tipo u otro, desde ya avisamos que no existe un tratamiento milagroso, ni nada que lo cure para siempre… Solo queda determinar la estricta dieta que debemos llevar a partir de ahora.

Principalmente se receta una dieta baja en fodmaps, es decir, todos aquellos carbohidratos fermentables de cadena corta. Un buen dietista y nutricionista será la persona indicada para llevar nuestro caso y que nos indique, con las pruebas en la mano qué dieta es la mejor para nosotros, es decir, qué alimentos tendremos prohibidos y cuales podremos comer.

Recordemos que la fructosa aparece en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, en el huevo, harina de soja, panes, galletas, vino, miel, bebidas de frutas y refrescos, procesados y ultraprocesados con fructosa entre sus ingredientes, aderezos y salsas con sacarosa, ajo, cebolla, etc.

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