Si no sufres tú mismo alergia al polen, seguro que alguien que te rodea lo hace. De hecho, entre los 14 y 24 años, es tremendamente común que la polinización del roble, el abedul o hasta el césped pueda llevarte un par de meses en un mar de mocos, enrrojecimiento de los ojos y problemas respiratorios. Pues bien, ya que estamos aún algo lejos de la primavera, es el momento de ofrecerte algunos consejos y remedios caseros para intentar aliviar lo máximo posible esa etapa tan desquiciante de alergias. Con pequeñas conductas tus estornudos pueden ser muchos menos.

¿A qué se debe mi alergia?

Antes que nada avisarte que alergias hay miles. Prueba a realizarte una prueba en un alergólogo y lo verás acompañado de un carro con infinidad de botes rellenos de sustancias que pueden generar reacción. Sin embargo hoy nos centraremos en la polinosis.

Ese es el nombre que recibe la reacción producida al estar en contacto con alguna planta en etapa de polinización. Como antes te hemos indicado, son una infinidad las que conforme llega la primavera comienzan a liberar polen y destrozarte las jornadas diurnas en la calle. Estornudos, irritación ocular o de la piel, picazón en la cara o incluso dificultad respiratoria serán algunas de las reacciones que el polen puede producir en tu cuerpo. La solución clara pasará por una prueba en un alergólogo y una vacuna anual o un tratamiento con antihistamínicos.

Sin embargo, todos los que sufren una alergia saben que esa pastilla o ese pinchazo no es mágico, de manera que algún síntoma lo sigues arrastrando. Por ello, hoy te traemos algunos remedios caseros que pueden solventar que al menos en casa, los estornudos no sean cosa tuya.

Remedios para la polinosis: es momento de luchar contra ella

Flor y abeja

El Ministerio de Sanidad reconoció la primavera pasada que más de siete millones de personas en España padecían polinosis. Ante casos así, se genera comunidad, y si algo tiene bueno es que los remedios corren de boca en boca pudiendo llegar a solventar más de un síntoma. Hacemos balance y os enseñamos algunos:

Omega-3, un gran aliado

Empezamos rompiendo una lanza en favor de los alimentos ricos en omega-3 como puede ser las nueces, la quinoa o el pescado azul. ¿Por qué los recomendamos? Básicamente porque tienen un importante poder antiinflamatorio, y en época de polinización, muchos andaremos con ojos hinchados o piel irritada. No es un beneficio directo para la alergia, pero sí un perfecto aliado para aliviar esas hinchazones tan incómodas.

El sistema inmunológico, desde temprano a tope

Tenemos que tener las defensas a tope porque cada salida a la calle supondrá un ataque potente en cuando respiremos o tengamos un árbol cerca. Por ello, los cítricos (un zumo en ayunas es muy satisfactorio) debido a su vitamina C, o el té por su función antihistamínica serán muy buenos aliados.

En un plumazo te hemos organizado tu desayuno: cuenta con una pieza de cítricos bien sólida o en zumo, y con un té para acompañar. Tu sistema inmunológico se despertará contigo.

Hínchate a antioxidantes

Echar fuera toxinas de nuestro cuerpo será un triunfo ante una alergia. Unido a esto, por norma general los frutos rojos, la cebolla o el pimiento tendrán consigo un potente efecto antihistamínico natural, de manera que pueden convertirse en un perfecto complemento a tu pastilla diaria. Entre horas unas cerezas, una buena sopa de cebolla o cocinar con pimiento ayudará a esa lucha titánica contra la polinización.

Miel: el enemigo para dentro

Como último consejo, te recomendamos la miel por múltiples beneficios. El primero y más superficial es por su gran aportación a mejorar problemas de garganta. Seguro que estarás algo congestionado, de manera que puede ayudarte y mucho.

Seguido a ello, ¿cómo te quedas si te digo que la miel tiene algo de polen, y te vendrá bien? Tu primera reacción seguro que será la de sacar el tarro de la cocina cuanto más lejos mejor, pero no, mejor tómala. Su pequeña cantidad en la ingesta, permitirá que tu cuerpo se termine por acostumbrar al polen y no lo tome como algo negativo. Esto, aliviará el efecto de la polinosis.

Su último punto positivo está en lo versátil que es para tomarla. Desde una cucharada en tu infusión, pasando por mezclarlo con yogur o untarlo a unos panecillos, la miel cabe en cualquier lado, eso sí, el aporte calórico es considerable también.