Cheesecake proteica de pistachos (sin azúcar)

Cheesecake proteica de pistachos (sin azúcar)

Carol Álvarez

Tener algo de tiempo libre siempre es beneficioso para cuidar nuestra alimentación y dedicar un ratito a cocinar platos saludables. Los postres son la parte favorita de muchos de nosotros, además de ser un entretenimiento para muchos niños. Sabemos que el chocolate siempre se lleva la palma en cuanto a dulces, ¿pero alguien se olvida de la tarta de queso?

Hoy te enseñamos una receta para preparar una cheesecake con pistachos. Lo más sorprendente es el color verde que obtenemos de resultado. Hay quienes aman seguir una alimentación similar al arcoíris (variada en frutas y verduras, bien colorida), por lo que este postre no puede faltar.

Aunque todos los cheesecakes siguen aproximadamente el mismo esquema, esta tarta de queso de pistacho, en particular, implica un poco más de esfuerzo de lo que parece a primera vista. No obstante, si la planificamos con antelación, veremos que todo el proceso es bastante simple.

¿Por qué es saludable?

Meternos en la cocina no implica utilizar ingredientes «de toda la vida», con harinas refinadas o grandes cantidades de azúcar. Comer saludable también es divertido y sabroso. En este caso no utilizaremos azúcar añadido, ya que los dátiles aportarán ese dulzor de manera natural. Es una tarta de queso con alto contenido en proteína y sin azúcar.

En cuanto a la proteína, no cabe duda de que es una tarta de queso muy proteica gracias a la presencia de queso batido 0% y la ricotta. Por lo que se vuelve una genial idea para deportistas que quieren saciar el antojo dulce después de entrenar. Además, este fruto seco verde tiene una menor cantidad de grasa y altos niveles de fibra, vitaminas E y K, potasio, fitosteroles y algunos carotenoides, como la zeaxantína y luteína. Es ligeramente superior al resto de frutos secos, de ahí que cada vez se estén consumiendo más.

Cualquier persona, tanto si es deportista como si quiere probar distintas tartas de queso, se beneficiarán de los nutrientes de esta receta. Además, el color verde hará que sea una variedad llamativa, sobre todo para los más pequeños. El sabor a pistachos es muy ligero, pero tampoco debemos esperar que el sabor de la tarta sea tan quesera como las más clásicas.

tarta de queso con pistachos

Consejos

Para que la receta salga a la perfección, hay que tener en cuenta una serie de trucos y recomendaciones. Sobre todo, las tartas de queso son muy especiales.

Usar pistachos crudos

Es importante que usemos pistachos crudos sin sal, ya que los pistachos tostados o salados harán que la crema de pistacho se dore mucho y quede muy salada. La pasta de pistacho es realmente el secreto definitivo para obtener el mejor sabor a pistacho, sin mezclas de pudín añadidas ni nada por el estilo.

Una pasta de pistacho casera infunde sabor a la cremosa tarta de queso, ¡y en realidad es fácil de hacer! Además, a todos les encantará ver una tarta de queso con un ligero color verde.

Blanquear los pistachos

Para que los pistachos lleguen a un punto en el que estén dispuestos a mezclarse en una pasta, tendremos que blanquearlos. Pondremos a hervir una cacerola mediana llena de agua. Una vez que hierva, la retiraremos del fuego y añadiremos los pistachos. Luego, dejaremos que los pistachos se remojen durante unos cuatro o cinco minutos. Esto ayudará a suavizarlos, haciéndolos más fáciles de pelar y mezclar en una deliciosa pasta más delante.

Una vez que los pistachos se hayan empapado, los escurriremos. Lo colocaremos sobre un paño de cocina limpio y frotaremos para quitarles la piel. Algunos pistachos pueden tener pieles más rebeldes, pero eso no es nada que con un poco de trabajo con las manos no podamos solucionar.

Cómo guardar y congelar

Podemos congelar la base de la tarta de queso antes del relleno, y también la tarta de queso completa, después de colocar el relleno. Sin embargo, es posible que se pueda perder un poco de consistencia crujiente y cremosa.

Como mejor se sirve esta tarta de queso es  dentro de las 24 horas después de cocinarse. Sin embargo, se puede guardar en el frigorífico durante unos días en un recipiente hermético.

Usar ingredientes a temperatura ambiente

Lo más importante que debemos recordar cuando hablamos de hornear una cheesecake es usar siempre ingredientes a temperatura ambiente. Aunque esto puede parecer un paso tedioso e innecesario, en realidad es esencial para el éxito de la tarta de queso.

El uso de ingredientes que están demasiado fríos o que no tienen la misma temperatura da como resultado un pastel de queso grumoso y desigual. A nadie le gusta morder un trozo de queso crema puro cuando lo que realmente queremos es un relleno cremoso y dulce de pastel de queso con pistacho simplemente no va a funcionar.

El uso de ingredientes a temperatura ambiente ayuda a que los huevos, el queso crema y la crema agria se mezclen sin esfuerzo y se conviertan en un relleno de pastel de queso uniforme (y delicioso) que nos dejará desmayados con la textura súper suave y cremosa. Así que vale la pena planificar con antelación y dejar que los ingredientes se calienten antes de comenzar.

Dejar que enfríe correctamente

Una vez que la tarta de queso esté completamente cocida, apagaremos el horno y dejaremos que la tarta de queso se enfríe en el horno con la puerta parcialmente abierta. Se puede usar una cuchara de madera para mantener el horno abierto, pero también podemos utilizar cualquier utensilio resistente al calor que tengamos a mano.

Dejaremos que la tarta de queso se enfríe en el horno durante aproximadamente 1 hora, luego retiraremos el molde desmontable de los otros moldes y dejaremos que se enfríe sobre una rejilla durante 2 horas. Una vez que la tarta de queso se haya enfriado, la envolveremos bien con una envoltura de plástico y la enfriaremos en el frigorífico durante al menos 6 horas, idealmente durante la noche.

Dejar el tiempo suficiente para enfriar la tarta de queso evita que la parte superior se agriete y da la textura cremosa y deliciosa más maravillosa posible.

Dificultad Media
PlatoPostre
Tiempo4 horas y

Ingredientes

  • 360 gramos de pistachos
  • 110 gramos de dátiles
  • 320 gramos de queso batido 0%
  • 200 gramos de ricotta
  • 2 cucharadas de aceite de coco
  • 7 láminas de gelatina neutra
  • 100 ml de leche o bebida vegetal

Preparación

Preparamos la base
Trituramos 120 gramos de pistachos. Cuando lo tengamos listo, añadimos 50 gramos de dátiles y las 2 cucharadas de aceite de coco. Cubrimos con esta masa el fondo del molde, presionando con los dedos. Lo metemos en el congelador unos 10 minutos.
Pasamos al relleno
Hidratamos en agua (o en infusión) 60 gramos de dátiles, durante 10 minutos. Trituramos 240 gramos de pistachos. Añadimos el queso batido, los dátiles y la ricotta. Hidratamos las gelatinas en agua fría durante 5 minutos. Luego las disolvemos en leche caliente (sin que llegue a hervir). Después, las añadimos a la mezcla anterior y mezclamos todo.
Vertemos sobre la base
Vertemos el relleno sobre la base. Lo metemos todo en el frigorífico durante unas 3 horas.
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