¿Por qué tiemblan los músculos al hacer ejercicio?

¿A quién no le ha pasado que en alguna repetición ha notado temblor en los músculos? Suele ser bastante evidente cuando entrenamos nuestro core con las famosas planchas. Cuando los músculos empiezan a moverse sin querer, el rendimiento baja hasta vernos forzados a descansar. ¿Saber por qué ocurre esto? ¿Es malo? ¿Se puede evitar?

Tomar nota de la respuesta del cuerpo a un ejercicio en particular, especialmente si somos principiantes, nos ayuda a mantenernos en sintonía con el estado físico y hacer ajustes sobre la marcha.

Principal signo de fatiga

Los músculos están formados por fibras, hasta aquí es algo que todos sabemos. Estas fibras son las que se dividen el trabajo durante el movimiento o ejercicio, pero la resistencia va reduciéndose con el paso del tiempo. Como podremos pensar, la fatiga y el esfuerzo que se realiza en el entrenamiento, la deshidratación, la sudoración y la intensidad son los factores claves de estos fastidiosos, aunque indoloros, tembleques.

Por lo general, es un gran indicador de que hemos alcanzado la máxima intensidad, así como una buena manera de saber que es hora de retroceder. Cuando los músculos tiemblan, se ven desafiados, por lo que comienzan a contraerse y aflojarse a un ritmo más intenso. Esto es normal, y no es un problema, siempre y cuando no vayamos más allá de ese punto.

Además, cuando trabajamos diferentes músculos, podemos experimentar temblores. Esto está bien siempre que controlemos la técnica y no compensemos de ninguna manera. Por ejemplo, si estamos haciendo una plancha abdominal y sentimos mucha tensión en los hombros y el cuello mientras se traquetean los brazos, podría significar que necesitamos trabajar el core para evitar posibles lesiones en la parte baja de la espalda o en el manguito rotador. En este caso, el temblor en los músculos también es un síntoma de fatiga por no tener fuerte los músculos.

mujer con temblor en los músculos

¿Se pueden evitar?

Tampoco es necesario que pongamos el grito en el cielo, estos temblores no son síntoma de algo grave. De hecho, conforme el cuerpo se vaya acostumbrando a los ejercicios y se vuelva más fuerte, irá disminuyendo el nivel de temblor. Entrenaremos con asiduidad, nos hidratemos, calentaremos, estiraremos y llevaremos una buena alimentación.

No obstante, es muy importante tener en cuenta la deshidratación mediante el sudor. Cuando hacemos un movimiento, nuestro sistema nervioso envía señales desde el cerebro a nuestros músculos, pero cuando estamos muy fatigados o cansados, estas señales llegan en mal estado. Es por eso que hay fibras que cargan con más trabajo que otras y tiemblan.

También ocurre cuando hacemos movimientos nuevos, que nuestro cuerpo no conoce y tarda en asimilar. Asimismo, la alta intensidad no favorecerá demasiado a que terminemos las series sin temblar o estando fatigados.

Además, la nutrición también influye. Si no tenemos una dieta equilibrada y saludable, será difícil hacer un buen rendimiento deportivo. El cerebro se encarga de utilizar la glucosa para entrenar, por lo que si no le damos un buen aporte de nutrientes, las vibraciones harán acto de presencia.

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