¿La dieta paleo es buena para los niños?

¿La dieta paleo es buena para los niños?

Sofía Pacheco

Los padres somos responsables 100% de la alimentación de nuestros hijos, tanto para bien como para mal. Es decir, si tienen una alimentación equilibrada y saludable, como si no la tienen. En la actualidad hay infinidad de opciones para alimentarnos, y entre las más sonadas está la dieta paleo. Es por esto por lo que queríamos investigar si es saludable que un niño lleve esta alimentación o no.

La dieta paleo, también conocida como dieta paleolítica o dieta evolutiva se está poniendo de moda y no es otra cosa que intentar alimentarnos en la actualidad del mismo modo que nos alimentábamos hace millones de años. No, no vamos a ir a la sabana a cazar elefantes, ni vamos a vender en Wallapop los electrodomésticos, tampoco vamos a ser tan estrictos, simplemente eliminamos de nuestra dieta aquellos alimentos procesados incluido las legumbres, cereales y lácteos. En aquella época no llegó aún la agricultura ni la ganadería.

Es bueno, pero por tiempo limitado

La alimentación de los humanos debe ser rica en nutrientes, saludable, variada y equilibrada. Sin embargo, la dieta paleo no es equilibrada, sino que es muy rica en proteínas y grasas, y restringe grupos alimenticios muy claves como las legumbres, cereales y lácteos.

Además, cuando se habla de niños en edad de crecimiento, hay ciertos grupos alimenticios que no deben pasarse por alto. Un niño puede llevar una dieta paleo, vegana, vegetariana, carnívora, etc. pero siempre y cuando no falten nutrientes esenciales que puedan afectar a su crecimiento y desarrollo.

Se recomienda que esta alimentación vaya de la mano de consejo profesional como un pediatra o un experto en alimentación infantil para que nuestros hijos no sufran deficiencias nutricionales en su etapa de crecimiento.

En el caso de este tipo de dietas, lo mejor es que se hagan solo por tiempo limitado hasta lograr el objetivo, como perder peso. Cuando se trata de niños, esos periodos de tiempo deben acortarse mucho, para evitar las consecuencias como pérdida de peso excesiva y trastornos de alimentación. Lo mejor es seguir una alimentación saludable y segura tanto física como mental.

Una niña cocinando con su madre

Cuidado con crear un trastorno alimenticio

Al eliminar ciertos grupos alimenticios podemos crear trastornos en los niños, ya sea de rechazo, de obsesión, de miedo hacia la comida, etc. El niño debe criarse con acceso a la información, y ser capaz de decidir qué quiere comer y qué no quiere comer.

Estos miedos, inseguridades y desconfianza hacia la comida lo generan la falta de entendimiento, el dejarse llevar por los padres, el no estar informados. Sin contar con que, si el no entiende el porqué de esa decisión, sentirá rechazo de sus compañeros y de sí mismo por no comer libremente lo que desea. Esto conduce a la vergüenza si le descubre, la culpa si lo come a escondidas, al miedo a las consecuencias, etc.

Por ejemplo, las legumbres y los cereales integrales son una fuente muy rica de vitaminas, minerales y fibra, que los niños se están perdiendo. Así como los lácteos, con la importancia del calcio y la vitamina D. Además, los hidratos de carbono provenientes de panes, pastas, arroz, y otros alimentos procesados no permitidos en la dieta paleo, ofrecen la energía que los niños necesitan.

Los menores gastan hasta 4 veces más rápido los carbohidratos que un adulto, por lo que, al no consumir suficientes, puede hacer consecuencias directas como pérdida excesiva de peso, desánimo, apatía, debilidad, etc. La dieta paleo es muy baja en hidratos, y un niño con un ritmo de vida normal y una actividad física normal, necesita bastantes hidratos.

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