En natación, la lesión de hombro es una de las más casuales. Muchas veces viene dado por las elevadas cargas de entrenamiento, si eres un atleta de competición; y otras por no saber nadar correctamente, si eres un nadador amateur.

Cuando nadamos estamos ejercitando mayormente las articulaciones y músculos del hombro, las cuales sufren un estrés que puede derivar en el famoso “hombro del nadador“. Es habitual que lleguemos a tener este tipo de lesión si practicamos natación crol o estilo libre, o bien el estilo mariposa y de espalda.

Causas de la lesión de hombro

Notar la lesión en el hombro es bastante evidente: sentirás dificultad para levantar el brazo, debilidad y dolor al acostarte.

Es probable que la tendinitis te haya aparecido por una excesiva frecuencia de entrenamiento, ya que estarás forzando a repetir un mismo movimiento miles de veces. El estrés en la articulación provocará un microtraumatismo que podrá radiar el dolor en todo el brazo. Además, partimos de que el hombro es una articulación inestable y la mayor fuerza propulsora al nadar viene dada por él.

La fatiga muscular por no descansar, los entrenamientos con paletas de mano y las técnicas inadecuadas por inexperiencia son otras de las posibles causas de tu lesión.

¿Se puede evitar?

Lo más fundamental en natación es la técnica. Si queremos entrenar nadando, lo recomendable es asistir a algún curso que nos perfeccione la técnica para evitar lesiones futuras. Además, lesionarte el hombro puede propiciar una lesión de espalda o de brazos.

Es mejor que no realices ejercicios muy rápidos al realizar series o largas tiradas. Compagina tu entrenamiento con un desarrollo musculas de pesas (bíceps, pectorales, trapecios y deltoides).

¿Cuál es su tratamiento?

Para la tendinitis existen varios tipos de tratamiento o recuperaciones, pero dependerá del grado de lesión que tengamos. Si es una lesión de bajo grado, con aplicar hielo en una bolsa (para evitar quemaduras) y descansar será suficiente. Puedes acudir al fisioterapeuta para acelerar la recuperación y que te confirme la lesión.

Si el dolor es agudo, aún siendo una lesión de bajo grado, puedes tomar algún antiinflamatorio para calmar. Además, te vendrá muy bien realizar estiramientos, a ser posible con las bandas elásticas. Su proceso de recuperación es lento debido a su escaso riego sanguíneo, así que no realices movimientos que impliquen al hombro en tu día a día.
Existen casos más graves que tan solo se solucionarían con intervención quirúrgica.

La recuperación de una lesión de hombro debe ser calmada para no agravar la situación. No fuerces a tu cuerpo para entrenar y vuelve a tu rutina de una forma gradual. Es imposible pedirle a tu hombro el mismo nivel de exigencia que tenías antes de la lesión. Escucha a tus músculos y si sigues teniendo algún tipo de síntoma, por menor que sea, acude al médico y descarta cualquier otro tipo de lesión mayor.