Así puedes lavar tus zapatillas de running

Así puedes lavar tus zapatillas de running

Sofía Pacheco

Cuando compramos deportivas siempre se crea la misma duda, sobre todo con las que tienen cámara de aire, algún tipo de tejido especial o suela de gel. Por norma general las zapatillas de running no están preparadas para lavarlas en la lavadora, y mucho menos usar la secadora, por lo que vamos a explicar cómo lavar las zapatillas sin usar el famoso método de vinagre y bicarbonato.

Las zapatillas de running o zapatillas deportivas genéricas las usamos durante horas varios días por semana, además, no las usamos precisamente por terreno limpio, sino que pisamos charcos, fango, incluso pis de animales, van a la playa, nuestros pies sudan, etc. Es por esto por lo que se ensucian tanto, y si son blancas, más se nota la suciedad.

Vamos a explicar cómo lavar las zapatillas y dejarlas casi tan limpias como el primer día que las sacamos de la caja. Vamos a intentar huir del bicarbonato y del vinagre que pueden dañar el tejido, las siliconas, las decoraciones y demás de nuestras zapatillas de deporte.

Además, ya adelantamos que cuanto antes las limpiemos, mejor resultado obtendremos. Es decir, no es lo mismo limpiar una zapatilla de running una vez al mes o justo cuando vemos que se ha manchado, que una vez al año, ya que hay manchas que nunca saldrán.

No lavar en lavadora

Muchos nos hemos preguntado, ¿por qué no es bueno lavar las deportivas en la lavadora? Y la respuesta es bien sencilla. Las zapatillas de deporte que todos usamos y que casi seguro llevamos ahora puestas no son una sola pieza como un calcetín, sino que se trata de diferentes partes unidas entre sí mediante costuras, siliconas, pliegues y demás.

Lavar en lavadora es un proceso turbulento, y de la misma forma que no meteríamos ahí un chaleco de cachemira o unas botas de piel, no deberíamos meter en la lavadora las deportivas del gimnasio. Como poder, podemos hacerlo, pero nos arriesgamos a que se estropee el exterior, se deformen, se despeguen, ya no nos encajen bien en el pie, se destiñan, etc.

Las zapatillas de deporte no solo son un calzado, también son una experiencia, ya que gracias a ellas podemos practicar nuestro deporte favorito, aunque sea andar por la mañana. Si lavamos las deportivas en una lavadora, puede que la experiencia de uso no sea la misma y, ciertamente, la culpa no es de la marca o de la zapatilla en sí, sino de nosotros por no haberla lavado como corresponde.

Casi todos los productos de ropa y complemento tienen una etiqueta con unas instrucciones básicas, y si no la tienen es porque no es un producto testado ni de calidad. En dicha etiqueta aparecerá la forma en la que debemos lavarla, secarla, el uso que se le debe dar, la garantía, etc.

Jabón y cepillo suave

Para lavar nuestras zapatillas de running tenemos que usar jabón suave, quitamanchas en gel o líquido de acción suave o detergente de lavadora. Nos ayudaremos de un estropajo o esponja limpia a estrenar, un paño de microfibra que no suelte pelusas y evitaremos la secadora y la luz solar directa.

Para limpiar las deportivas buscamos un barreño y ponemos agua templada o usamos el bidé o el lavabo, siempre que la superficie esté impoluta. Usamos agua templada, ni caliente ni fría, ya que ambos extremos dañan la zapatilla pudiendo causar deformaciones en el exterior y en el interior.

Una mujer atando los cordones de unas deportivas

Usando un cepillo de cerdas suaves (pueden ser de silicona o de plástico), o incluso un cepillo de dientes, vamos realizando movimientos circulares y suaves en toda la zapatilla y frotamos con cierta intensidad en aquellas zonas donde haya más sociedad. Con respecto a la suela, hay dos opciones, o limpiamos primero la suela y cambiamos el agua o loa dejamos apara el final. Nosotros recomen damos la primera opción, sinceramente.

Tenemos que crear suficiente espuma e ir humedeciendo solo el cepillo para que la espuma no cese y se realice un buen trabajo. Se recomienda limpiar cada parte por separado, es decir, los cordones, por un lado, la plantilla interior por otro y luego lo que son las zapatillas en sí.

El trapo de microfibra que dijimos antes es para rematar la limpieza de las zapatillas y poder extraer el exceso de agua de su interior, con el fin de que se sequen mejor y más rápido. Así lograremos una limpieza eficaz y sin olor a humedad ni restos de suciedad.

Los cordones, si están muy sucios (sean del color que sea) sí que podríamos meterlos en un vaso de tubo o un recipiente con borde alto y echar bicarbonato para devolverles su brillo y su color original. No recomendamos usar bicarbonato en otras zonas de la zapatilla puesto que el fabricante nunca lo recomendará.

Para la plantilla, mejor no humedecerla demasiado, sino limpiarla con el cepillo y con el detergente y retirar toda la suciedad. Después tenderlas o dejarlas secar sin luz directa del sol igual que los cordones y las zapatillas.

Consejos para lavar las zapatillas

Teniendo claro el proceso de cómo dejar nuestras deportivas limpias, ahora vamos a dar algunos consejos básicos para no estropear el proceso queriendo improvisar, porque todo eso hará que la limpieza sea un desastre y echemos a perder nuestras zapatillas de running:

  • No usar lejía ni cloro ni ningún producto agresivo.
  • No usar agua muy caliente.
  • No dejar las deportivas mucho tiempo sumergidas en agua.
  • El trapo de microfibra que introducimos dentro para extraer el exceso de agua no debe quedarse mucho tiempo, solo unos pocos minutos, de lo contrario, habrá mal olor.
  • Se recomienda no retorcer ni estrujar el zapato para escurrirlos.
  • Las plantillas se deben secar fuera de la zapatilla y no volver a meterlas hasta que el zapato esté 100% seco.
  • Intentar no dejar que las manchas se sequen, cuanto más tiempo pase entre lavado y lavado, más difícil será dejarlas limpias. Intentar no usar remedios naturales tipo, hojas de hierbas y árboles para sacar las manchas, ni vinagre ni antiguas, ya que podríamos dañar la zona exterior de la zapatilla.
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